El secreto de sus ojos

31 07 2010

Reconozco que en muchos casos acudo a la literatura o al cine ante el reclamo de un título intrigante, original o sugerente. En esta ocasión, además, venía avalado por una retaila de premios, que aunque nunca son -al menos para mí- un referente, por una vez no se han confundido.Les hablo de la última cinta de Juan José Campanella, El secreto de sus ojos, una magnífica película que obtuvo el Oscar a mejor película de habla no inglesa entre otros significativos galardones. Un thriller cargado de tensión, de sensualidad, de temores, de secretos, de verdad silenciada y, a pesar de todo, de amor.

Cartel de la película. La clave está en las miradas

Todo ello genialmente contado por Campanella con un ritmo lento y pausado que permite analizar y comprender mejor cada uno de los pasos dados por los protagonistas.  Éstos, genialmente capitaneados por Ricardo Darín (Benjamín Expósito) y Soledad Villamil (Irene Menéndez), nos zambullen en la Argentina previa a la dictadura del general Perón, en plena década de los 70 para mostrarnos, mientras silencian su pasión callada, la búsqueda de una verdad que se esconde tras un secreto, tras unos ojos.

Será precisamente una de esas pasiones, concretamente la pasión por el Racing Club de Avellanada de uno de los protagonistas, la que ayudará a ordenar el rompecabezas que se organiza alrededor de la historia. Y es que tal y como reconoce Guillermo Francella (Pablo Sandoval en el filme), majestuosa su actuación en la obra,  se puede esconder todo, pero no se puede acallar una pasión. Ese amor a unos colores nos llevarán a una de las escenas memorables de El Secreto de sus ojos. Rodada en el estadio del Club Atlético Huracán, el Tomás Adolfo Ducó, de la ciudad bonaerense, con unos planos aéreos y subjetivos que ya quisieran para sí cualquier realización de un partido internacional y con una acción acelerada por el estallido del gol, que es pura vibración al servicio de la narración audivisual.

La última película del director de El hijo de la novia es un thriller basado en la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri, con la que abandona la comedia romántica con tintes dramáticos, para centrarse en el drama con tintes románticos. No está, por tanto, tan alejado de sus anteriores proyectos aunque lo parezca a simple vista. Campanella teje así un entramado de culpas, remordimientos, sin sabores y verdades silenciadas que sólo la perspectiva nos ayudará a entender. Ahí radica otro de los grandes aciertos de la cinta, en los saltos de 1975 (cuando ocurre la historia) a 1999 (cuando se retoma la historia para reescribir una novela sobre ella).

Una vez más, y como es habitual en el director argentino,  éste pone toda la fuerza en los diálogos entre sus personajes. Genial, por cierto, ese lenguaje, esas expresiones tan argentinas que nos ponen de manifiesto la riqueza de nuestra lengua. Pero en esta ocasión añade algo más, añade los silencios, las miradas, lo no expresado, tan importantes aquí o más que las palabras. Hablamos, por tanto, de una obra destinada a perdurar en el tiempo ya que Campanella consigue que esta película cargada de metáforas y simbolismo no cruce la línea de lo empalagoso. Y para ello no necesita ningún experimentalismo, si no simplemente plegarse al canon del cine de sentimientos para transmitirnos un secreto que ni siquiera las palabras son capaces de revelar.

Sinopsis:

Benjamín Espósito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No la necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica de la que ha sido testigo privilegiado. Corre el año 1974, y a su juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer. Espósito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y la violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se había casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Espósito intentará ayudarle a encontrar al culpable.

Mira aquí el trailer de la película: [1:03]

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Abrimos el medallero

30 07 2010

No nos ha vuelto a fallar. En realidad, no lo ha hecho nunca, aunque el metal que se ha colgado hoy al cuello no fuera de oro. Marta Domínguez ha sido la encargada de inaugurar el medallero español en los Campeonatos de Europa que se están disputando en Barcelona desde el pasado lunes. La palentina ha logrado la medalla de plata en la prueba de los 3.000 obstáculos tras no alcanzarle su coraje y su pundonor intachable para superar la zancada de la rusa Yuliya Zarudneva, desquitándose así de la derrota infringida por Marta en los pasados mundiales de Berlín 2009.

En el sprint final Marta no ha podido con Zarudneva

Ambas demostraron estar varios escalones por encima del resto de competidoras y se marcharon en solitario. Nadie saltaba la ria o superaba las vallas con tanta rápidez como la española y la rusa. Marta derrochando esa tenacidad que la ha llevado a obtener medalla en todos los europeos en los que ha participado y a superar todos los obstáculos que se ha impuesto en su vida aguantó el fuerte ritmo impuesto por Zarudneva para jugarse el oro en el sprint final. Ahí el brío y, sobre todo, las fuerzas de Marta nada puedieron hacer con la zancada académica de la rusa que impuso su imponente físico para coronarse campeona de Europa en casa de la enemiga.

Aunque no tardamos en resarcirnos. Poco después, en la prueba de 1500 retrocedimos 18 años para volvernos a instalar por unos segundos en aquella calurosa tarde del mes de agosto en que Fermín Cacho entraba solitario en meta gritando la victoria. Su espíritu ha sobrevolado nuevamente el Estadio Olímpico de Montjuïc, reencarnado en el cuerpo de Arturo Casado. Esa superioridad, esos brazos abiertos, ese oro,… todos hemos rejuvenecido por unos instantes.

Casado, Olmedo y Estévez estuvieron a punto de lograr el triplete

Tras él, entre el reguero de víctimas, los primeros que alcanzaron su estela fueron el alemán Carsten Schlangen y el español Olmedo que consiguió así la medalla de bronce. En el amargo cuarto lugar llegó Reyes Estévez. El veterano mediofondista catalán no pudo colgarse ningún metal en su ciudad natal a pesar de llevar el peso de la carrera durante gran parte de la prueba. No obstante, el himno resonó por primera vez en la mágica montaña barcelonesa gracias al imparable ataque a falta de 200 metros de Arturo Casado.

Algo que no pudimos paladear con la sub’19. En esta ocasión, los niños de Luis Milla no pudieron redondear un torneo casi perfecto en el que han asombrado al mundo con su fútbol de toque y su magnífica pegada. Al contrario que en Sudáfrica, en Normandía (Francia) -donde se disputaba el campeonato de Europa Sub-19- nuestro discurso romántico no triunfó. La fortuna nos negó el premio y dos despistes puntuales acabaron con el sueño de una generación que garantiza un futuro próspero. Los Canales, Tiago, Rodrigo, Oriol, Bartra, Ezequiel, serán los Xavi, Iniesta, Torres, Sergio Ramos o Villa del mañana y hoy aprendieron que para ganar, antes hay que saber perder.

Mira aquí el resumen de la final:





Estocada a la fiesta

28 07 2010

Ha sido el último capotazo a la fiesta. La estoacada definitiva en tierras catalanas. Pero ésta vez, la faena no se ha realizado sobre el albero, sino sobre el parqué del Parlamento de Cataluña. Esta mañana el Parlamento autónomo ha escuchado la propuesta de la Iniciativa Lesgilativa Popular que pedía la abolición de las corridas de toros en la comunidad catalana. La propuesta ha salido adelante con 68 votos a favor y 55 en contra, a los que hay que sumar 9 abstenciones. La Ley entregará en vigor el 1 de enero de 2012, por lo que a la Monumental la quedan todavía alguna que otra tarde de gloria, luego, pasará a mejor vida engullida por el capitalismo para convertirse en un centro comercial o en el museo de otra época.

Las protestas han llegado hasta las inmediaciones del Parlament

La Iniciativa Legislativa Popular fue presentada por la plataforma Prou! ante el Parlament, avalada por 180.000 firmas. Así, fue admitida a trámite el pasado mes de diciembre. Desde entonces el debate saltó del ruedo a las gradas y de ahí al parqué del Parlamento autónomo donde se han escuchado argumentos a favor y en contra de todo tipo. Muchos han sido los toreros que han querido en este tiempo mostrar su apoyo a la fiesta nacional en tierras catalanas y fuera de ella, como José Tomás que tiene en la Monumental su coso fetiche o Serafín Marín, quien llegó a realizar el paseillo con la senyera y barretina a cuestas, el pasado mes de mayo.

Sin embargo, el apoyo mayoritario de CIU y de su líder, Artur Mas a la iniciativa, respaldada también por ERC (Esquerra Republicana) e Iniciativa per Catalunya Verds (ICV-EUiA), ha resultado clave para que prosperara la propuesta y terminara aprobándose por mayoría. Por su parte, el Presidente José Montilla ha asegurado que ha votado en contra de la prohibición. Lo cierto, es que se termina así con siglos de historia -los primeros festejos taurinos en Cataluña datan de 1387- en una sesión histórica que ya contaba, a pesar de todo, con el precedente canario. Allí las corridas de toros están prohibidas desde 1991. No obstante, existe una excepción en la recién aprobada Ley en tierras catalanas. Los tradicionales ‘correbous’, festejos taurinos muy arraigados en algunas zonas de Cataluña y que no terminan con la muerte del animal, no serán censurados.

A La Monumental se le agotan las tardes de gloria

Y es que la Ciudad Condal siempre fue un referente de los festejos taurinos. De hecho a lo largo de su historia Barcelona conoció tres plazas diferentes, aunque actualmente sólo la Monumental continuaba llenándose hasta la bandera. La Barceloneta (también conocida como El Torín) que databa de mediados del siglo XIX y Las Arenas, hoy en proceso de transformación en centro comercial, perecieron antes de que la prohibición acabara con ellas.

Porque independientemente de que uno sea pro-taurino o anti-taurino, si nos encontramos, como todo el mundo asegura, en una sociedad democrática, plural, moderna, esta decisión suena extridente. Si funcionamos a base de prohibiciones no debemos estar tan evolucionados como pensábamos, más aún cuando nos en muchas ocasiones nos rasgamos las vestiduras por preservar las libertades de todos los ciudadanos. Pues asistir a una corrida es una libertad tan digna y respetable como no hacerlo y no me creo el discurso de la protección del toro. Protejan al lince, al muflón o al buitre leonado, animales, éstos sí en verdadero peligro de extinción. Huelga decir, además, que hay temas de mayor enjundia sobre los que preocuparnos y debatir.

La estocada, en definitiva,  ha venido propiciada por un halo político que lo ha terminado de enmarañar todo. De eso se quejan hoy muchos taurinos y gentes de la profesión. Porque los políticos tampoco han tenido en cuenta la gran cantidad de dinero que genera una fiesta que guste o no es uno de nuestros signos de identidad más allá de los Pirineos. Estamos hablando de uno de los negocios más prósperos de un país acuciado por una crisis económica que perderá con esta decisión un buen puñado de puestos de trabajos. Éstas serán sólo algunas de las consecuencias de una Ley que nos retrotrae al pasado, a la España del blanco y negro en un peligroso salto donde las libertades se acotan.





El hábito de ganar

27 07 2010

De repente nos hemos convertido en una superpotencia del deporte mundial. Ya no nos asusta ningún reto y hemos desterrado definitivamente los complejos que durante tanto tiempo nos amedrentaron. Ahora nos atrevemos con el inglés americano de la NBA o con el más refinado de Wimbledon, hemos convertido a Francia en nuestro patio de recreo, ya sea en las pistas de Roland Garros o sobre una bici por los Campos Elíseos, el motor ya no tiene secretos para nosotros sea sobre dos  o cuatro ruedas, incluso en el fútbol, donde siempre fuimos la eterna promesa, hermos termiando por conquistar al mundo con nuestro discurso romántico.

La conquista del planeta fútbol ha supuesto el salto definitivo de calidad

Vivimos la edad de oro del deporte español porque son pocos, por no decir, ninguno los que pueden presumir de ganar en un mismo mes (el mes de julio) un Mundial de fútbol, el Grand Slam Británico de Tenis (Wimbledon) o el Tour de Francia. A pesar de todo, julio no ha sido una excepción. Los precedentes son igualmente gloriosos. Tenemos al número 1 del tenis mundial, Rafa Nadal, conducimos mejor desde que entre nuestros paisanos se halla un bicampeón de Fórmula 1 (Fernando Alonso), y saltamos más alto desde que un larguirucho pívot de Sant Boi luce un par de anillos en su mano ganados con sudor y talento en la meca del cine (Pau Gasol).

Los éxitos ya no son flor de un día, consecuencia del talento individual de un deportista. La época de los pioneros, de los Santana, de los Indurain, de los Paquito Fernández Ochoa o Joaquín Blume, la dejamos atrás para abrazar los triunfos colectivos. Negamos así otro de nuestros tópicos, aquel que afirmaba que estábamos poco preparados para el juego en equipo porque nos faltaba disciplina y una buena condición física de base. En esta década prodigiosa hemos sido Campeones del Mundo de Balonmano (2001), Campeones del Mundo en Waterpolo (2001), Campeones del Mundo de Baloncesto (2006) y de Europa (2009), hemos ganado cuatro veces la Copa Davis (2000, 2004, 2008,2009) y hemos sido Campeones de Europa (2008) y del Mundo (2010) en fútbol. 

Alberto Contador ya cuenta con su tercer Tour a sus 27 años

 

Dar con la tecla no ha sido fácil. Detrás de todos esos éxitos hay mucho trabajo de las diferentes administraciones públicas y las diversas federeciones territoriales. Éstas han trabajado el deporte desde la base, han entendido la práctica física como una forma de educación en las nuevas generaciones y han llenado la geografía española de polideportivos, pabellones y centros de alto rendimiento con los que facilitar esa labor.

Y es que el deporte siempre me pareció un signo de progreso, un motivo de superación de los límites propios y comunes de una sociedad, una muestra más, en definitiva,  de una sociedad sana, avanzada y democrática. Porque pocas cosas se miran hoy bajo la óptica de igualdad y respeto que rezuma cualquier encuentro deportivo. Esa imagen fue la que envío España al resto del mundo el pasado 11 de julio, cuando colocamos la estrella de la eternidad en nuestro pecho. Una imagen revalorizada éxito tras éxito de nuestros deportistas que consiguen colarse en los hogares de todo el planeta en una campaña de promoción que parece no tener límites. ¿Cuánto le valdría a España desarrollar esa campaña de imagen por todo el mundo? Por ahora nada, porque hemos convertido lo que parecía una quimera: la victoria, en hábito.

Y los más jóvenes vienen pegando fuerte. Mira el penalti que se inventó Ezequiel Calvante, en el Europeo Sub-19 que se celebra estos días en Francia:





El eslabón perdido

26 07 2010

El día llegó y no por esperado ha dejado de ser emotivo  y especial. Raúl se marcha. El eterno capitán del Real Madrid ha puesto punto y final a 16 años de madridismo al más alto nivel. No es un adiós, según han reconocido todos (club y jugador), sino un hasta luego, porque Raúl quiere seguir siendo futbolista mientras su cuerpo aguante. Pensaba que todavía tenía sitio en el equipo de sus amores pero ha decidido que era el momento de emprender nuevos retos, marcharse a tiempo y dejar sitio a los jóvenes. Se va Raúl González Blanco, se va una parte del escudo del Madrid, se va el eslabón perdido.

Raúl ya es historia viva del Madrid. El mito se agranda

El eslabón perdido del éxito del fútbol español del que él fue iniciador. Sí, su carácter y su compromiso fue siempre el mismo que hoy destilan los campeones de Europa y del Mundo. Su fútbol más próximo a la furia roja que al tiqui-taca le dejó a medio medio camino de una gloria que siempre se le negó: un triunfo internacional con la Selección Española. Inspirándose en su modelo, mirándose en su espejo crecieron los Iker, Puyol o Xavi, todos ellos compañeros en la Roja y protagonistas de un éxito al que Raúl llegó demasiado pronto. Ya saben, era un Ferrari, como lo definió Fernando Hierro.

 Y es que el 7 blanco era, es y será un jugador de otra época. Trabajo, humildad, sacrificio, garra, orgullo, lealtad…, han sido algunos de los pilares de sus triunfos. Su oportunismo depredador dentro del área lo definió y lo martirizó, porque éste también fue una justificación recurrida por sus detractores para explicar sus goles. Aunque para estar 16 años profanando porterías se necesita algo más. En ese tiempo Raúl dignificó y engrandeció con sus virtudes y sus defectos (que también los tuvo)  una camiseta, un número que ya forman parte de su leyenda. Una leyenda iniciada antes por otros ilustres madridistas como Amancio, Juanito o Butragueño. Pero la mística del número la ha zanjado Raúl en una nueva muestra de su carácter: “Lo más importante no es el número, sino el escudo”.

Siempre me pareció el nexo de unión más cercano a ese Madrid de mediados de siglo XX que arrasó en Europa, el discípulo más avanzado del gran Alfredo Di Stéfano. Fue el alma contemporánea de la Casa Blanca y Valdano, su descubridor, lo ha puesto un escalón por debajo del Presidente de Honor del Real Madrid. A pesar de todo, creo que le cegó su amistad en esa aseveración. Fue el más listo de la clase para ser un siete en casi todo y un 10 en instinto y en compromiso porque representó como nadie los valores del Madrid, porque en su vocabulario nunca existió la palabra rendición “y eso es para mi el Real Madrid” ha declarado hoy.

El fútbol tuvo un último guiño romántico con él. En Zaragoza, en La Romareda, en el campo donde comenzó todo hace 16 años, jugó su último partido con la camiseta blanca y marcó el gol que la fortuna le negó cuando la bisoñez iluminaba su rostro. Aquel gol que consiguió como si del Cid Campeador se tratara (estaba lesionado y había pedido el cambio) valió para reflotar a su equipo, una vez más. Él que ya intuía el desenlace  de esta película se llevó ese balón a casa.

La pieza clave del Madrid de la última década se marchó agradeciendo a todos su cariño y su apoyo en este tiempo, confirmando que había cumplido su sueño jugando en el Real Madrid, reafirmándose como un ferviente creyente de los valores del Real Madrid, esos en los que fue educado desde pequeño, esos por los que ha dado lo mejor de sí mismo desde el primero hasta el último día.

Hoy no ha habido lugar para la crítica o la controversia, facetas que Raúl conoce y que son una muestra más de su grandeza. Sólo  los grandes levantan las mismas pasiones que odios. Hoy era un día de sentimientos encontrados, de recuerdos melancólicos y de nervios incontrolados. Quizá por todo ello las lágrimas arrasaron sus ojos cuando el capitán blanco pisó el césped y acudió al aplauso cálido de su público. Era el punto y seguido. Ahora llorarán otros porque a buen seguro que lo echarán en falta. Llorará el madridismo porque ahora no encontrarán ese líder al que aferrarse, ese eslabón que vincule sus sentimientos, aunque su espíritu sobrevuele su casa, el Santiago Bernabéu, cada tarde de fútbol. Raúl, gracias y suerte.





La dictadura de Contador

26 07 2010

Como los grandes héroes que han escrito las páginas  más doradas de este deporte, Alberto Contador abrió una nueva puerta que le acerca un poco más a ese Olimpo presidido por Eddie Merckx, Jacques Anquetil, Miguel Indurain o Lance Armstrong. Con su tercer disparo al cielo de París asciende un nuevo peldaño en esa jerarquía que algún día terminará enfrentándolo ante la historia. Franqueado por Andy Schleck y Denis Menchov, el himno español volvió a resonar en los Campos Elíseos, en lo que ya se ha convertido en costumbre en la capital gala; aún más, en el mundo entero. 

Contador repite experiencia y sensaciones sobre los Campos Elíseos por tercera vez

Y es que los acordes de la Marcha Real nos han puesto los vellos de punta en este mes de julio desde Londres hasta Johannesburgo, pasando por Alemania o París. En la capital gala esta vez no se confudieron con la música y Contador lo agradeció con una sonrisa que delataba el éxtasis y el orgullo ante lo conseguido. El ‘Pistolero de Pinto’ ya había padecido bastante. Porque éste ha sido el Tour más sufrido, decidido apenas por un puñado de segundos.

Contador lo llegó a ver perdido en esa contrarreloj final en la que las piernas no terminaron de responderle como esperaba. Fue allí cuando sacó toda su casta y el orgullo de campeón para defender ese maillot amarillo tan anhelado. Fue allí donde descubrió que la clave era saber sufrir. Fue allí donde sentenció su tercer Tour. Sus lágrimas posteriores, su exhausto gesto, sus entrecortadas declaraciones demostraban que el esfuerzo había sido infinito pero también había merecido la pena. La victoria, tras ese padecimiento, se disfrutará más.

Rodeado por la polémica del supuesto ‘juego limpio’, acuciado por la persecución de Schleck, quien ha dado un paso adelante para convertirse en el enemigo del futuro, en el rival del presente, y presionado por sentirse el favorito máximo, Contador no ha dado nunca la sensación de ir muy sobrado encima de la bici como en años anteriores. Ni siquiera cuando la carretera se puso cuesta arriba, pudo imponer el madrileño su característico balanceo. Toque de atención para el futuro.

Todo eso da hoy igual, con un nuevo triplete bajo el brazo, el de la Grand Bouclé, que añadir al otro, al de las tres grandes, conseguido hace un par de años. París se volvió  a rendir a la sonrisa de Contador por tercera vez, la quinta consecutiva en que la bandera española hondeaba en lo más alto de los Campos Elíseos y la decimo tercera vez que un ciclista español se imponía en la carrera de tres semanas más completa. Sí, nos estamos mal acostumbrando pero es que el que pedalea va camino de la leyenda a base de esfuerzo, sacrificio y humildad. Con esas bases seguirá subiendo puertos y luchando contra el crono, imponiendo su dictadura para anidar en la eternidad, donde reposan los más grandes de un deporte homérico.

Alberto Contador, en el podio de París:





El día del peregrino

25 07 2010

Aunque éste podría ser cualquiera del resto de los 365 días que completan el año, es hoy un día marcado en rojo en el calendario para todos ellos. Han sido varios cientos de miles los peregrinos que han acudido este fin de semana a Santiago de Compostela para alcanzar el Xacobeo y abrazar al Apóstol. Como cada 25 de julio la Plaza del Obradoiro se ha vuelto a quedar pequeña ante la afluencia masiva de devotos, turistas y vecinos que no han querido perderse los tradicionales fuegos artificiales que tiñeron de luz la fachada principal de la Catedral compostelana.

La traca final iluminó todo el Obradoiro

En esa sinfonía de luz y sonido las 15.000 personas que abarrotaban la Plaza del Obradoiro, -su capacidad máxima-, disfrutaron con el paseo por la estrellas representado en la fachada principal del templo. Como si de un caminar se tratara, las imágenes retrataron la historia y la leyenda del Santo Apóstol hasta su llegada a los confines del mundo en la época medieval, hasta Galicia, en su vertiente más occidental. La luz y la música habían surgido de la oscuridad de la noche compostelana para iluminar los hitos y la historia de un camino hoy ya universal.

Mientras tanto la ciudad entera se estremecía ante la quema de kilos y kilos de pólvora en la noche más festiva de Galicia. Las piedras centenarias de la Catedral eran testigo y protagonista de excepción en ese viaje, que como todo peregrino inicia al ponerse en marcha, les llevó hasta las raíces de su ser, recreando los elementos claves de la cultura y la cotidianeidad gallega. Para terminar rescatando la imagen del Apóstol Santiago sobreimpresionada,  bajo un mar de fuego blanco, en la piedra barroca de la  fachada principal del templo.

Entre el fervor de los allí congregados destacaron SS MM Los Reyes de España, que desde el Hostal de los Reyes Católicos no quisieron perderse como ‘ardía’ la Catedral compostelana la noche del 25 de julio, uno de los mayores espectáculos multimedia que puede verse en Europa. Ellos, tanto Don Juan Carlos como Doña Sofía, serán los encargados de realizar la tradicional ofrenda nacional hoy ante el santo. Mientras, Santiago, la ciudad, continua acogiendo peregrinos guiados por ese reguero de estrellas que desde mediados del siglo IX convirtió a este rincón de la península en foco de fe, peregrinación e ilusión.

Éstos  no cesarán en lo que resta de año. Año Santo en el que los peregrinos seguirán hollando las rutas, continuarán descansando en los hostales y posadas repartidas a lo largo del camino, mientras disfrutan de una experiencia única e irrepetible, porque el camino, como el Apóstol acoge bajo su manto a todos, devotos, curiosos, turistas, jóvenes, aventureros, religiosos o ateos.