En la cumbre

14 06 2010

Se acabó. No hay tiempo para más. Hoy hemos puesto punto y final a cinco años de formación, educación y crecimiento. La Universidad ya es historia aunque todavía habrá que estar pendiente de ella en estos próximos meses, e incluso, hacer alguna que otra visita. De antemano aviso que la echaré de menos porque las experiencias vividas, los buenos momentos y las personas conocidas superan ampliamente los agobios propios de ese mes de febrero o junio, el estrés de los eternos trabajos o algún que otro mal rato que también nos ayudó a madurar.

Kanchenjunga(India-Nepal). Estos cinco años bien valen un ochomil

Fue en un ya lejano 2005 cuando la universidad me trajo hasta Madrid en busca de un futuro, que si no podía ser mejor, si sería, al menos, más gratificante. El periodismo y la comunicación audiovisual nos esperaba tras los muros de la Universidad Carlos III de Madrid, ese atípico centro de estudios. Al echar la vista atrás, sólo puedo reconocer que acerté en la elección y en el esfuerzo extra. O mejor dicho acertaron.

Entonces, se abrió una puerta por la que recomendaría entrar a todo el mundo. Ese ambiente, ese contacto, ese conocimiento renovado día a día, esas fiestas, esa apertura de mente, esas prácticas, esa nueva realidad son de obligado peaje para todos aquellos que quieran enriquecer su vida con experiencias  para todos los gustos con las que rellenar las páginas en blanco de nuestro diario de abordo.

Aquello supuso una media independencia que como en el plano cultural, también fue enriquecedora. Primero bajo el amparo de la familia, luego con la complicidad de uno de mis mejores amigos. Asi fuimos alcanzando la madurez, mientras las prácticas profesionales nos comenzaron a ensañar las pinceladas del mundo que nos espera ahí fuera. Ese al que ahora nos enfrentamos, una vez abandonada la deliciosa y despreocupada vida de estudiante.

Entre tanto, todavía nos dio tiempo para conocer algunos de los amigos que ya han ascendido a otra categoría. Ellos ya han engrosado la escueta lista de amigos, compañeros, hermanos con los que uno cuenta en su mochila. Esos dos viajes que también llevan la firma universitaria contaron con su inestimable compañía.

Con la entrega del Trabajo Fin de Carrera, una investigación sobre la compra-venta de derechos de retransmisión en el mundo del fútbol, hemos  hollado la cima. Ha sido el primer ochomil, el primer paso del resto de nuestra vida. Hace unas semanas, una huésped habitual de esas alturas, la alpinista Edurne Pasaban era el puro reflejo de la superación. Tras convertirse en la segunda mujer en el mundo que ascendía a las 14 montañas más altas del Planeta afirmaba que todavía la quedaban muchas montañas que ascender, muchos retos que superar y muchas experiencias que vivir.

Uno, también ha alcanzado la cima que nos propusimos escalar hace ya cinco años (¡cómo pasa el tiempo!) y desde aquí arriba el aire es más limpio, las ideas se aclaran un poco más y el futuro, ese destino incierto, se ve todavía con cierta bruma. Lo único seguro es que a nosotros también nos quedan montañas que coronar, hay más ochomiles por conquistar, hay más retos que superar. En ellos nos centramos desde hoy, justo al final del camino, donde  todo comienza.

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