Adiós al portugués más universal

19 06 2010

Mi encuentro con él fue tardío. Llevaba varios meses siguiendo su pista y hasta el día de su muerte no tuve la dichosa fortuna de palpar uno de sus libros entre mis manos. Cuando todos los informativos nacionales abrían con la irreparable pérdida del dramaturgo portugués más universal, un servidor se disponía a zambullirse en ese universo crítico, descarado y pesimista que es Ensayo sobre la ceguera, su obra más leída. José Saramago, murió ayer víctima de una leucemia crónica que derivó en un fallo multiorgánico a los 87 años de edad en su particular paraíso terrenal en Tías (Lanzarote).

Nobel. El único galardonado portugués se marchó de su país tras la polémica con su obra El Evangelio según Jesucristo (1991)

El genial premio Nobel de literatura (1998) fue considerado por la Academia Sueca como merecedor de tal galardón por su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Los que llegaron al encuentro de su prosa a tiempo lo catalogaron como el escritor que nunca se escondió, por su discurso comprometido y crítico. Pero Saramago no fue solo un escritor, a lo largo de su prolífica vida también se desempeñó con bastante soltura como poeta, periodista, traductor e incluso miembro del partido comunista portugués (lo era desde 1969).

Su éxito le llegó tarde, una vez la madurez, la experiencia y la vida le habían enseñado a escuchar antes de hablar y escribir. Y es que el autor de La Balsa de piedra (1986) fue poeta antes que novelista de éxito y antes que poeta, pobre. No es de extrañar, por tanto, que su obra estuviera marcada por la preocupación social  y la exigencia estética. Hijo de campesinos sin tierras nacido en 1922 en Azhinaga, Ribatejo, a 100 kilómetros de Lisboa, conoció en sus propias carnes el esfuerzo y el sacrificio, reflejado en sus padres. Algo de eso también desprende su obra.

Ese período de silencio duró casi 30 años, en los que Saramago trabajó como administrativo, empleado de seguros y de una editorial; se había casado y divorciado de su primera esposa, publicado tres libros de poemas, ingresado en el Partido Comunista –por lo que tuvo que esquivar la censura de la dictadura de Salazar en más de una ocasión– y, sobre todo, consagrado como periodista. Como escritor, como novelista, la consagración le llegó en la década de los ochenta cuando el mundo descubrió su afilada pluma. La polémica tampoco le esquivó y con El Evangelio según Jesucristo (1991) se sintió defraudado con su Portugal natal, lo que llevó en acto de protesta a fijar su residencia en España, en las Islas Canarias.

A partir de entonces su actividad fue frenética. Una laboriosidad que le ha acompañado hasta su muerte con la escritura incansable de novelas, diarios, obras de teatro y hasta un blog. De hecho, en diversos medios se aseguraba que Saramago se encontraba enfrascado en la escritura de su próxima novela, de la que llevaba 30 páginas escritas. En esta última etapa, su obra se convierte en una producción completamente existencialista con la muerte de trasfondo, poblándose de preguntas imposibles, en las que la imaginación y la ironía campan a sus anchas.

Su pluma adquiere una nueva categoría con obras como Ensayo sobre la ceguera (1995), La caverna (2000), El hombre duplicado (2002), Ensayo sobre la lucidez (2004), o  Las intermitencias de la muerte (2005). Todas ellas recomendables, incluso para los que buscamos luz en esos universos paralelos creados por el maestro portugués. Nunca es tarde para la literatura. Tampoco para leerte a tí, Saramago, quien a buen seguro ya habrá respondido algunas de las preguntas que tanto le inquietaron a lo largo de su vida. Descanse en Paz.

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Pau acrecienta su compromiso

18 06 2010

Será el tiempo el que dictamine la altura de nuestro deporte que la pasada madrugada volvió a dar un salto de calidad para instalarse en la eternidad. Un español se había vuelto a colar en la fiesta más grande del baloncesto mundial y su actuación resultó decisiva y definitiva en la posterior victoria de Los Angeles Lakers frente a Boston Celtics (83-79). Pau Gasol  prorrogaba el contrato de alquiler con el paraíso ante su enemigo más íntimo y cosechaba su segundo anillo consecutivo, el decimosexto para la franquicia californiana. El compromiso se acrecienta.

Éxtasis. Gasol eleva al cielo de Los Ángeles sus sueños

Por que el juego (y los números) de Gasol (19 puntos y 18 rebotes) fueron de MVP (Jugador más valioso del partido), aunque la NBA, puro marketing, conoce perfectamente cómo funciona el ‘juego’ y el galardón terminó en las manos de Kobe Bryant, la mejor réplica del ‘Dios’ Jordan, que ha pisado un parquet, aunque ayer estuviera muy irregular. Da igual. El vencedor moral de este trofeo es nuestro Pau, porque en su carácter irreductible, en su intensidad y en su liderazgo sobre el equipo se cimentó la remontada de los Lakers sobre los Celtics, que tiraron, una vez más, de orgullo verde, de experiencia y de esfuerzo colectivo para llevar a los de púrpura y oro hasta el abismo.

Allí estaban los muchachos de Phil Jackson (ya le faltan dedos en las manos ante su undécimo anillo NBA) al inicio del tercer cuarto cuando navegaban a contracorriente en su propia casa perdiendo de 12 puntos. Los Celtics no echaban de menos la baja de Perkins y entre Glen Davis y Rasheed Wallace se bastaban para repartir estopa y puntos a partes iguales dentro de la pintura. Garnett, por su parte, tiraba de clase y Rondo leía el partido mejor que nadie para saber qué era lo que necesitaba su equipo. Ante ese panorama se agingantó la figura de nuestro Pau, primero en defensa para ‘cazar’ cualquier balón escupido por la cesta y luego en ataque para aportar puntos decisivos y cargar de faltas a los hombres altos de Doc Rivers.

Los de púrpura y oro fueron acortando poco a poco la ventaja mientras los Celtics se resistían a entregar sus privilegios. El golpe definitivo llegó a cinco minutos para el final, cuando por primera vez en todo el partido los angelinos se ponían por delante. A ello contribuyó, como no podía ser de otra manera, Kobe Bryant, con dos canastas consecutivas que terminaron por convertir el Staples en un hervidero de pasión y furia al grito de ¡MVP! ¡MVP!

Rabia. Cada punto valía oro y en la celebración se liberaba toda la tensión acumulada

“Donde no lleguen las piernas, llegará el corazón” había sentenciado Gasol antes de la disputa del séptimo y definitivo partido de las Finales de la NBA y a buen seguro que lo cumplió. Sólo así se explica su estratosférica actuación en el último cuarto, en los momentos decisivos, cuando la bola quema en las manos. En esos compases Pau se mueve como nadie y su pundonor y su entrega le alcanzaron para anotar 9 puntos en los últimos doce minutos. La extenuación era el vivo reflejo de su rostro, desencajado ante tanto esfuerzo. Pau sabía que al final de ese abismo solo había dos salidas, el fracaso o la gloria.

Pau, movido por el ánimo de vengar la dolorosa derrota de 2008 ante los propios Celtics, eligió la segunda. El pívot de Sant Boi, posiblemente el mejor deportista español de la historia (solo le falta por colgarse la medalla de oro en unos JJ.OO.), ya tiene reservada una plaza en ese exclusivo paraíso del deporte. Y así se lo reconocieron sus compañeros, escenificado en Kobe, cuando micrófono en mano y con el MVP bajo el brazo afirmó: “no tengo palabras para Pau, sin él nunca hubiéramos ganado la final”. Las cámaras y los ojos de medio mundo apuntaban a Bryant y éste prefería desviar la atención hacia su compañero de equipo, conocedor como todos, de que Pau había vuelto a ser clave. Y es que es justo recordar que este equipo deambulaba por la Conferencia Oeste con incierto rumbo hasta febrero de 2008, cuando Gasol aterrizó en Los Ángeles. Desde entonces, y a excepción de la final de ese mismo año, la victoria, la gloria, los sueños hechos realidad, el compromiso renovado,  los retos y la eternidad son de púrpura y oro.

Mira aquí el resumen del partido [10:30]






Regreso al pasado

17 06 2010

Los fantasmas se han instalado en nuestra cabeza, las miserias han vuelto a revolverse en nuestro estómago y las ilusiones han saltado por los aires a la primera. Esta vez no hemos necesitado llegar al decisivo cruce de cuartos, ni siquiera octavos. Ayer, tampoco teníamos en frente a ninguna potencia en el mundo del balompié. El obstáculo en el debut mundialista se llamaba Suiza y la todopoderosa campeona de Europa poco o nada tenía que temer ante el combinado entrenado por Ottmar Hitzfeld. El fútbol demostró una vez más su grandeza volteando todos los pronósticos.

Batacazo. Una jugada embarulla dio al traste con las ilusiones españolas en el estreno mundialista

Decepción, accidente, trapiés, resbalón, sorpresón. Lo de siempre. La confianza en nuestra selección ha bajado más de lo que lo llevan haciendo la Bolsa de Madrid en el último año. Hemos pasado del favoritismo más absoluto a ser el hazmerreír de toda la prensa internacional. Y tampoco es eso, el resultadismo nos ha ganado la partida en la primera baza, pero con el discurso romántico siempre fue más fácil conquistar a la chica. Decía el genial Juanma Trueba, ese poeta que escribe en el As, que las calabazas aturden en proporción directa al tiempo invertido en la seducción. Y España llevaba mucho tiempo preparándose para éste, su Mundial. Ayer la chica le negó el primer beso y eso duele.

Sin embargo, seguimos siendo los mismos que hace dos años enamoraron a Europa. Ahora la empresa es más complicada pretendemos seducir al mundo, como siglos atrás y recuperar los vestigios de ese imperio va a costar y mucho. A pesar de todo, el sutil tacto de Xavi, Iniesta, Silva o Xabi Alonso continúa ahí, la seguridad defensiva no debería resentirse por un cúmulo de despropósitos en el que la fortuna nos la pegó con un helvético que no ha pisado nunca los Alpes, y tal vez lo único que debería preocuparnos es que Casillas, éste sí, parece haber perdido su ángel. Ya no hace milagros, ahora ‘sólo’ para. Si a ello sumamos que nuestras punta de lanza perdieron su idilio con el gol en el momento más inoportuno, las consecuencias las conocemos todos. Se ha perdido el único partido que se podía perder.

Los suizos fueron más resultones, ya se sabe, en los tiempos que corren cualquier tonto hace relojes… y el enemigo de ayer no era el más adecuado para confiarse. Aunque, lo peor no fue la derrota. Lo más preocupante fue mostrar que nuestro repertorio no es tan atractivo como pensábamos, mientras descubriamos nuestras carencias al resto del mundo, quienes observaban a medio camino entre la satisfacción y la sorpresa como España volvía al pasado.

Optimista por naturaleza considero que el batacazo nos puede venir bien para darnos cuenta de que en el fútbol nada es infalible y solo el gol y su extensión, la victoria, da y quita razones. Ahora toca levantarse y en la gestión de esta situación se verá la raza, el compromiso y el hambre de títulos de esta generación, que por otra parte, nadie lo olvide, sólo conoce las decepciones por los libros de historia. España no ha buscado excusas y ese es otro buen indicio, porque esa es la característica de los perdedores, y La Roja ha optado por el discurso ganador: adaptarse y aprender.

Ese descenso a los infiernos, esa vuelta al trágico pasado, esa nueva visita de la fatalidad, debe servirnos para recordarnos todo lo que se hizo mal ayer, para no repetir esos errores en el  mañana. Para dotar de mayor épica a la conquista convendremos en recordar que nadie ha ganado un Mundial habiendo perdido el primer partido. Es otro reto más para alcanzar el paraíso. Toca demostrar, ahora sobre el campo, si somos príncipe o rana. Nuestra armadura, sin duda, habla de lo primero, aunque nuestras destrezas ayer no pasaron de las de un anfibio torpón, mientras que esa belleza de cabellos dorados nos sigue esperando al final del camino, y ya se sabe que a las chicas siempre les gustó más la retórica poética que la prosa.





Un año entre lo mundano y lo humano

16 06 2010

Sí, ya han pasado 365 días desde que esta aventura narrativa comenzara en una tórrida tarde de verano. El gusanillo de la escritura terminó de germinar en mí aquel día en el que la niebla  y las montañas no dejaban vislumbrar  el azul del cielo estival. Un año después sólo podemos afirmar que la bruma ha ido desapareciendo poco a poco y la situación es hasta ventajosa viendo como está el patio. Ahora que más gente conoce qué es aquello de lo mundano y lo humano, sólo me queda por deciros que GRACIAS por ese segumiento constante y desinteresado con el que me habéis respondido durante todo este tiempo.

365 días contemplando el mar de niebla

Por que un periodista, un escritor, un vendedor de historias, escribe para el resto, en busca de que sus escritos sean más eternos que su insignificante figura y algo de eso se puede haber conseguido teniendo a todos vosotros al otro lado. Más de 25.000 viajeros se han plantado ante ese mar de niebla para releer estas líneas y, tal vez, encontrar en este rincón de la inabarcable red respuesta a sus preguntas. El solo hecho de pensarlo me pone el vello de punta (no pensaba que tenía una familia tan amplia) ante tanto cariño, tanta responsabilidad, tanto apoyo. Una motivación más, sin duda, para seguir haciendo lo que más me gusta: escribir, contar, narrar, opinar sobre la realidad y sobre mi realidad.

Si hace un año esta aventura comenzaba con un anillo bajo el brazo, ese hito para el deporte español cosechado por Pau Gasol está a punto de repetirse. Los Ángeles Lakers están a una sola victoria de volverse a proclamar campeones de la NBA ante los míticos Boston Celtics. Y por si eso fuera poco, hoy debuta España en ese Mundial de Sudáfrica que aparece en el horizonte como el inicio de un sueño.

A buen seguro que estos eventos protagonizarán más de una entrada en los próximos días. Aunque tampoco olvido que hay algo más que deporte en esta vida, así que prometo que el blog volverá a tener una temática más variada de aquí en adelante. La música volverá a resonar con fuerza; la literatura será un aliado más para ese largo verano que por primera vez pasaremos en la gran urbe, y una recomendación obligada a través de estas páginas; el cine rellenará más de una noche estival esperando que sea en la mejor compañía, y las curiosidades o los temas sociales se colarán por esta ventana siempre que salte la noticia.

Abandono ya el autobombo porque reconozco que no me siento cómodo desde esta posición y mi única intención era la de agradeceros vuestor interés, apoyo y cariño mostrado a través de estas páginas. Por ello y como moneda con la que pagar esa deuda auguro nuevos cambios en este diario de abordo con el que dar un golpe de timón que limpie las arrugas y encarezca su atractivo. Hasta que eso llegue, ya saben, una vez más, Gracias.





Machada consumada

15 06 2010

“Hasta el 9 de junio la temporada era perfecta, algo raro ha pasado en estos últimos días”. Eran las primeras declaraciones de un confundido y disgustado Xavi Pascual tras haber perdido el play-off final por el título de la ACB frente al Caja Laboral por un contundente 3-0. Una vez más, David venció a Goliath, cuando nadie, sí nadie, confiaba en que el conjunto baskonista pudiera, siquiera, ganar un solo partido. El deporte, nuevamente, se ha encargado de ir en una dirección contraria a la lógica.

Justo Campeón. El Caja Laboral celebró por todo lo alto el título

Porque sólo desde la irracionalidad y la fe más absoluta se puede explicar el triunfo de los hombres de Dusko Ivanovic sobre la mejor plantila de Europa y el actual campeón continental. Eso, unido a un exceso de gloria y de partidos en los azulgranas han decantado la serie, sorprendentemente a favor del conjunto vasco. Tal vez, la inactividad culé en la última semana mientras veía por la tele como se resolvía la semifinal entre el Real Madrid y el Caja Laboral, puede haberle desconectado tanto en lo físico como en lo mental.

De hecho, los hombres de Xavi Pascual no han sabido afrontar ninguno de los tres partidos de la serie y sus urgencias y excesiva precipitación han sido una de las claves de sus tres derrotas consecutivas, algo insólito, si tenemos en cuenta que a lo largo de la temporada habían cosechado 5 derrotas (dos en Euroliga y tres en la ACB). Además el Caja Laboral no había conseguido ganarle en ninguno de sus enfrentamientos esta temporada y el Regal Barça era el único que había logrado ganar en el Buesa Arena. Si había un equipo capaz de remontar un 2-0 en un play-off ese era el equipo azulgrana.

Pero la estadística continuará vigente al menos una temporada más, gracias, sobre todo, a la estelar actuación en el definitivo partido de hoy de Fernando San Emeterio, clave también durante toda la serie, y especialmente acertado hoy. El alero vallisoletano se vistió hoy de Michael Jordan para emular al más grande y dar la vuelta a un partido loco en el último segundo. No le temblaron las manos ni las piernas para culminar un 2+1 heróico que llevó el delirio al Buesa Arena y abrió de par en par el paraíso baskonista. Su penetración a falta de 5 segundos para el final con dos abajo y ante la intimidadora presencia de Terrence Morris, es ya historia viva de las finales ACB. El norteamericano terminó colaborando con el héroe con una innecesaria falta en pleno vuelo sin motor de San Emeterio.

2+1 definitivo. Momento en que Morris intenta frenar en falta la penetración de San Emeterio

La machada llegó con suspense. Pero el tiro libre adicional hacía justicia al despliegue físico y táctico del conjunto vasco. También a su acto de fe y a las discutidas decisiones arbitrales. Una de ellas les condenó a la prórroga, cuando, precisamente, Morris taponaba ilegalmente un lanzamiento de Eliyahu. Los 40 minutos concluían así con empate a 66. La emoción, la tensión, la intensidad, la polémica arbitral y la lucha se ampliaban 5 minutos más. Y el público agradecía el espectáculo.

Ahí el Barça tiró de oficio y calidad para escaparse en el marcador y cuando más cuesta arriba se había puesto la final para el Caja Laboral resurgió la fe. A ello ayudaron todos porque hoy no solo fue excelente la aportación de San Emeterio, sino que Eliyahu, Tiago Splitter, a la postre, MVP (Jugador más valioso) de la final, o Marcelinho Huertas fueron capaces de maniatar y dejar en un simple boceto al equipo perfecto, al mejor Barça de la historia. Sobre ellos se cimentó la victoria más impredecible, el triunfo de la fe inquebrantable y la machada que más bocas ha cerrado (incluída la mía). ¡Enhorabuena Caja Laboral!





En la cumbre

14 06 2010

Se acabó. No hay tiempo para más. Hoy hemos puesto punto y final a cinco años de formación, educación y crecimiento. La Universidad ya es historia aunque todavía habrá que estar pendiente de ella en estos próximos meses, e incluso, hacer alguna que otra visita. De antemano aviso que la echaré de menos porque las experiencias vividas, los buenos momentos y las personas conocidas superan ampliamente los agobios propios de ese mes de febrero o junio, el estrés de los eternos trabajos o algún que otro mal rato que también nos ayudó a madurar.

Kanchenjunga(India-Nepal). Estos cinco años bien valen un ochomil

Fue en un ya lejano 2005 cuando la universidad me trajo hasta Madrid en busca de un futuro, que si no podía ser mejor, si sería, al menos, más gratificante. El periodismo y la comunicación audiovisual nos esperaba tras los muros de la Universidad Carlos III de Madrid, ese atípico centro de estudios. Al echar la vista atrás, sólo puedo reconocer que acerté en la elección y en el esfuerzo extra. O mejor dicho acertaron.

Entonces, se abrió una puerta por la que recomendaría entrar a todo el mundo. Ese ambiente, ese contacto, ese conocimiento renovado día a día, esas fiestas, esa apertura de mente, esas prácticas, esa nueva realidad son de obligado peaje para todos aquellos que quieran enriquecer su vida con experiencias  para todos los gustos con las que rellenar las páginas en blanco de nuestro diario de abordo.

Aquello supuso una media independencia que como en el plano cultural, también fue enriquecedora. Primero bajo el amparo de la familia, luego con la complicidad de uno de mis mejores amigos. Asi fuimos alcanzando la madurez, mientras las prácticas profesionales nos comenzaron a ensañar las pinceladas del mundo que nos espera ahí fuera. Ese al que ahora nos enfrentamos, una vez abandonada la deliciosa y despreocupada vida de estudiante.

Entre tanto, todavía nos dio tiempo para conocer algunos de los amigos que ya han ascendido a otra categoría. Ellos ya han engrosado la escueta lista de amigos, compañeros, hermanos con los que uno cuenta en su mochila. Esos dos viajes que también llevan la firma universitaria contaron con su inestimable compañía.

Con la entrega del Trabajo Fin de Carrera, una investigación sobre la compra-venta de derechos de retransmisión en el mundo del fútbol, hemos  hollado la cima. Ha sido el primer ochomil, el primer paso del resto de nuestra vida. Hace unas semanas, una huésped habitual de esas alturas, la alpinista Edurne Pasaban era el puro reflejo de la superación. Tras convertirse en la segunda mujer en el mundo que ascendía a las 14 montañas más altas del Planeta afirmaba que todavía la quedaban muchas montañas que ascender, muchos retos que superar y muchas experiencias que vivir.

Uno, también ha alcanzado la cima que nos propusimos escalar hace ya cinco años (¡cómo pasa el tiempo!) y desde aquí arriba el aire es más limpio, las ideas se aclaran un poco más y el futuro, ese destino incierto, se ve todavía con cierta bruma. Lo único seguro es que a nosotros también nos quedan montañas que coronar, hay más ochomiles por conquistar, hay más retos que superar. En ellos nos centramos desde hoy, justo al final del camino, donde  todo comienza.





África reclama su sitio

11 06 2010

Los ojos de todo el planeta se giran hoy hacia a ese vasto territorio, austero y seco que se sitúa entre el Océano Atlántico e Índico para descubrir un país y un continente desconocido para unos, olvidado para otros. África y más concretamente Sudáfrica tratarán de demostrar durante el próximo mes que tienen un lugar destacado entre la opulencia de occidente y la visioñez de las nuevas economías emergentes. La Copa del Mundo de fútbol que hoy arranca en la patria de Nelson Mandela colocará en el foco mediático a un país que continúa con su lenta pero segura transición hacia una democracia plena sobre la que edificar una nación unida.

África espera que el fútbol traiga algo más que ilusión y repercusión mediática durante el próximo mes

Una vez más el deporte, en esta ocasión el fútbol, servirá de excusa para esa complicada tarea. Si hace 15 años el rugby sirvió para unir un país al borde la guerra civil y hacer olvidar más de 30 años de segregación racial a través del apartheid, el Mundial debe suponer un paso adelante, un nuevo escalón que ascender para ir acortando las desigualdades. Y en esa empresa queda mucho por hacer.

África se pondrá estos días una careta en la que mostrará su mejor sonrisa aderezada por esas vuvuzelas que amenazan con convertirse en la banda sonora más ruidosa que se recuerda. Pero no deberíamos olvidar que debajo de ella se esconde la readlidad de un país y un continente afligido por las guerras y la deuda externa, las pandemias y los altos índices de violencia que ya han hecho estragos en algunos de los periodistas y combinados nacionales desplazados ya a Sudáfrica. De hecho la nación multicolor se encuentra entre los países con mayor tasa de criminalidad del planeta con más de 200.000 atracos al año.

Por ello el ambiente festivo que estos días inunda Sudáfrica contrasta con las desigualdades sociales que sufre una población castigada por el sida y la inseguridad. Señas de identidad del hemisferio negro.  Y es que en África viven 1.200 millones de personas según estimaciones de Naciones Unidas, y según los estudios se prevee que esa cifra ascienda hasta los 3000 millones en 2050. Una población que actualmente está

marcada por el estigma del subdesarrollo y su camino más directo, la pobreza.

Contraste. Este es el vanguardista estadio de la final, el Soccer City

De hecho, más de la mitad de los africanos sobreviven con menos de un dólar al día. Concretamente en Sudáfrica, el 43% de la población vive con menos de dos dólares diarios, lo que resulta toda una paradoja. Ya que su renta per cápita anual es de 10.100 dólares (en España estamos en los 33.700). Por si esta contrariedad no fuera suficiente el Comité Organizador de la cita mundialista se ha encargado de retener y enviar al extrarradio de las grandes ciudades a decenas de sin techo para que no perturben la sonrisa mundialista. Para este gueto, que aseguran transitorio, el Gobierno ha abilitado chabolas de aluminio para 300.000 familias.

Pero ahí no terminan las penurias. Sudáfrica también es uno de los países con mayor tasa de infecciones de VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), con casi 6 millones de afectados. Por ello, durante los partidos, la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) mostará anuncios sobre el uso de preservativos y otros mensajes de prevención del VIH en las zonas en las que se encuentren los seguidores.

Ante este paisaje el fútbol encara un desafío mayor que va más allá de conocer el próximo campeón mundial. África acoge por primera vez un acontecimiento global y mediático de estas características y las dudas son más que las certezas. Las primeras se resolveran en el próximo mes, las segundas, tal vez, tarden más tiempo en cambiar. Sudáfica, el país más merional del continente africano, cuenta con un 79% de habitantes negros y sólo un 9% de habitantes blancos. Y hasta el próximo 11 de julio el deporte de los pobres (negros) eclipsará al de los ricos (Rugby) con la esperanza de que sea el primer gol del partido que lleve a estrechar una brecha que a día de hoy todavía divide a la nación de Nelson Mandela en dos. El mundo mira a África y ésta reclama su lugar.

Mira aquí la canción oficial del Mundial. El ‘waka-waka’ de Shakira