Volvieron

13 05 2010

La pregunta ya tiene respuesta. Y hoy todos saben por qué son del Atleti. Sobre todo los niños, pero también los adolescentes, incluso algunos de esos miembros de la plantilla que ayer hicieron historia y solo habían escuchado la leyenda rojiblanca sobre el fino manto de polvo que el tiempo había depositado en los libros y las hemerotecas. El Atlético de Madrid volvió a paladear la gloria, a tocar el cielo y a alejar los fantasmas de ese infierno del que fueron inquilino más tiempo del deseado en una sola noche. El Atlético volvió a soñar y, esta vez, sus sueños se hicieron realidad.

Neptuno ya no está solo

Los colchoneros volvieron a imponerse en una final europea 48 años después, tras ganar la primera Recopa en un lejano 1962. Una vez más, no fue fácil y no faltó sufrimiento. Fiel a su historia hubo que esperar hasta la prórroga, hasta el minuto 115 de partido para que Agüero y Forlán volvieran a asociarse, volvieran a conectar e hicieran recuperar la sonrisa y el éxtasis a una afición inagotable. Ese toque sútil, ese afortunado remate fue empujado por 20.000 almas que tomaron Alemania para quedarse atrapados en ella después.

A partir de ahí  se volvió a desatar la fiesta. La alegría y la euforia inundó desde el césped del Nordbank Arena de Hamburgo hasta sus gradas alimentadas de la raza roja y blanca, pasando por el palco donde un emocionado Príncipe de Astuarias, Don Felipe de Borbón, vibraba con cada gol del uruguayo más universal que  ha surcado la ribera del Manzanares, Diego Forlán. Luego llegaría la Copa, el confeti, el momento del capitán, Antonio López, y el recuerdo más feliz en la vida de muchos atléticos. Esta vez el we are the champions sonaba por ellos.

La locura colectiva voló de Hamburgo a Madrid instantes después de que el colegiado pitara el final del encuentro. Entonces la riada colchonera se dirigió hasta el corazón de la capital, hasta la Plaza de Neptuno, donde latía con fuerza el sentimiento rojiblanco. Las calles aledañas eran las arterias, que todavía incrédulas, alimentaban un sueño hecho realidad: el descubrimiento del paraíso. 14 años después los colchoneros volvieron a agasajar a su Dios.

Neptuno recuperó la sonrisa y como la experiencia le gustó, repitieron. Hoy, una gran marea rojiblanca ha vuelto a colapsar Madrid para disfrutar con los verdaderos protagonistas de la fiesta. Hoy, una afición entregada ha vuelto a cantar aquello de ‘volveremos, volveremos…’, sin darse cuenta de que ya lo habían hecho. Hoy, el Atlético de Madrid ha vuelto a Neptuno con un título bajo el brazo para sentirse de nuevo grande. Hoy la gran familia colchonera sabe porqué son del Atleti. Hoy, el que escribe, compartió con todos ellos el día más feliz de sus vidas y comprendió que los triunfos se saborean más cuando se ha llorado antes, de alegría y de rabia, en el Calderón que es su casa.

Sabina no lo pudo describir mejor:

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