El Cid Campeador

26 04 2010

Su círculo de leyenda pudo cerrarse el pasado sábado en La Romareda, donde comenzó todo. Allí debutó hace más de 16 años con el ‘7’  a la espalda, entonces falló dos clarísimas ocasiones de gol, pero apuntó algo de todo lo bueno que nos ha regalado en este tiempo. Allí, a La Romareda, volvió Raúl González Blanco el sábado para finiquitar aquello que se dejó pendiente la noche en que comenzó a construir su leyenda. El gol que abría el marcador lo marcó lesionado, cojo, con el cambio ya pedido y con ostensibles gestos de dolor que ninguno de sus compañeros intuyeron.

Raúl volvió a repetir un gesto que ya ha inmortalizado

Su fe inquebrantable, su perseverancia y su orgullo de capitán le llevó a perserguir una jugada a la que por velocidad y rapidez no alcanzaban sus piernas. El ‘7’ tiró de casta para ‘cazar’ un rechace, habilitar el pase de un compañero, o abrir un hueco en la defensa. Hizo lo primero y se quitó una espina. Una espina que este año se ha ido enquistando porque incomprensiblemente Raúl ha pasado de titularísimo a suplentísimo sin explicación alguna.

Éste, por tanto, puede haber sido el último servicio de Raúl con la camiseta blanca. El último de los 228 goles que ha marcado con esa camiseta y con ese escudo grabado a fuego en el pecho, con el que se convierte en el tercer máximo goleador en Liga, superando a Di Stéfano, y solo por detrás de Zarra y Hugo Sánchez. Tras ese gol se marchó al banquillo, donde su tobillo le recordó el sabor amargo del fútbol, del que también ha paladeado a lo largo de su carrera. Ahora ésta parece agonizar porque su maltrecho tobillo le trendrá en el dique seco cuatro semanas. Demasiado tiempo para las escasas 4 jornadas que quedan.

Aunque a Raúl nunca se le puede dar por muerte, porque él siempre vuelve. Él, que ha hecho de la conquista de imposibles su día a día puede recuperarse a tiempo para despedirse del Santiago Bernabéu, de su casa, de su gente como se merece, al menos esta temporada. Ya forzó tras su última lesión -que le iba a tener 3 semanas de baja- para ayudar a su equipo en este tramo final de la temporada, y la premura le ha costado cara.

Pase lo que pase, el ‘7’ se merece algo más, se merecía algo más porque nadie con sus limitaciones y con las trabas que se le han ido colocando a lo largo de su carrera deportiva ha llegado tan lejos. Se ha ganado por pleno derecho un lugar destacado en el Olimpo del fútbol español. Han sido muchas las ocasiones en las que a lo largo de esta temporada se le ha faltado el respeto, aunque él nunca ha entrado al trapo, y eso que el toreo le tira.

Él ha preferido dar los capotazos sobre el campo y convertirse en el mejor psicólogo y motivador para sus compañeros cuando no le tocaba (o no le dejaban) saltar al verde. Incluso desde ahí ha ganado alguna batalla. Su espíritu, como se hace ahora con el de otros, será imbocado dentro de poco para llamar a las remontadas, al sacrificio o a mensajes más contemporáneos  como ese ‘Juntos Podemos’ del que hizo bandera para ganar una liga perdida. Así estaba este campeonato hace apenas un par de semanas y ése puede ser su último servicio a la causa blanca. El ‘gol del cojo’ mantiene la emoción, estiró la tensión, liberó la rabia y resucitó al muerto. Al Cid todavía le queda alguna batalla que ganar.

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27 04 2010
Juan Carlos González

¡Qué grande eres! Larga vida al ‘7’.

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