Porque me matas, porque me das la vida

30 04 2010

Podría ser la respuesta a esa pregunta que iba para eterna entre los colchoneros. Papá, ¿por qué somos del Atleti? Por esto, se podría contestar a aquel inseguro niño. La inseguridad de ese pequeño era la inseguridad de toda una generación de rojiblancos que sólo conocían los hitos de su Atleti por los libros de historia o por las hemerotecas. A la juventud colchonera, oprimida siempre por el opulento vecino, se le iban terminando los argumentos para defender un sentimiento cada vez más dificil de entender y explicar.

El éxtasis colchonero reinó en Anfield

Hasta ayer. Cuando el Atlético de Madrid recuperó la esencia de equipo grande que tenía hace no tanto. Es el Atleti un equipo de extremos, capaz de sobrevivir 14 años sin paladear las mieles de un título, dándose un paseo por el infierno de segunda, y recuperando de una tacada la posibilidad de repetir el doblete, precisamente 14 años después del último. “Ese es mi Atleti” (se escucha hoy entre sus orgullosos aficionados), capaz de lo mejor y de lo peor. Aunque, Quique Sánchez Flores ha aportado más de lo primero que de lo segundo y en una de las temporadas más convulsas e irregulares de la entidad ha conseguido colocar a su equipo en dos finales la de Europa League, el próximo 12 de mayo, y la de la Copa del Rey, una semana después, el 19 del mismo mes.

Lo de anoche en Anfield Road fue de aúpa. Sólo un equipo como el Atleti, sólo una afición como la colchonera puede silenciar el rugido de la mítica afición de Anfield, donde durante gran parte del partido sólo resonaron los cánticos de la marea rojiblanca. Ni ‘The Kop’, ni el equipo de Rafa Benítez pudo frenar la ilusión y el buen hacer del conjunto español por volver a ser grandes. Pero si la poesía se escribe con lágrimas y la novela con sangre, la historia del Atlético de Madrid se escribe con sufrimiento.

Y a los colchoneros les tocó sufrir, porque la eliminatoria, igualada desde el minuto 44 de la primera parte, se marchó a la prórroga y allí le cayó el segundo al Atleti. Ese gol les dejaba fuera de su sueño pero el equipo de Quique Sánchez Flores supo levantarse y recomponerse del duro golpe. Luego entre Forlán y Reyes hicieron el resto, confirmaron la superioridad rojiblanca, tanto en la ida como en la vuelta y desataron la locura allí, en Liverpool, y aquí, en Madrid. El Atlético de Madrid se había convertido en el único representante español en una final europea este año.

El mérito aumenta cuando uno de los clubes con mayor carga de urgencias del fútbol español logra este hito con un chaval de 19 años bajo palos (ahí hay portero para años) llamado David de Gea, o un central con el aplomo de los viejos maestros capaz de taponar la sangría defensiva que sufría este equipo, Domínguez. A partir de ellos el resto de sus compañeros han ganado en confianza y seguridad, y el equipo ha crecido. El plus lo han puesto los hombres de vanguardia con los que cuenta el Atleti. Entre los que ha sobresalido la recuperación para el fútbol de Reyes. Ayer, excelso en Liverpool.

Por todo ello, los colchoneros tienen motivos para confiar en el sentimiento, como genialmente cantó Sabina en ese himno centenario. Motivos para renovar la fe en esos colores, motivos para mostrarlos orgullosos a todo el mundo, motivos para volver a sentirse importantes. Motivos son los que sobran para renovar a Quique y dar de una vez por todas estabilidad a ese club, los títulos serían la mejor fianza. Neptuno, por si acaso, ya afila su tridente.

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Faltó Iniesta

29 04 2010

Se echó de menos su gol, su espíritu, su uno contra uno, su iluminada cabeza y su milagro. Ése que el año pasado alcanzó para dominar Roma. Anoche el FC Barcelona se despidió del sueño de Madrid a pesar de ganar 1-0 al Inter en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El Barça no se lo creyó o al menos, tardó en creerselo, y cuando lo hizo ya era demasiado tarde. Entonces, el espíritu de Iniesta se reencarnó en Bojan, otro canterano con cara angelical, aunque su alegría fue arrancada de cuajo por un banderín alzado. La heróica no llegó a tiempo.

En la fiesta de Mou faltó Iniesta

El Barça terminó arrinconando y asfixiando al Inter en su propia área, pero esa es la película de los últimos diez minutos. Cuando el Barça pareció el Barça. Durante el resto de partido hubo mucha sinfonía y pocos mordiscos. Nadie odió su profesión. Los hombres de Guardiola fueron más planos, menos incisivos y más cándidos que nunca. Se les olvidó la persistencia y la inteligencia porque sus ataques se estrellaban una y otra vez en el muro pertrechado por Mourinho, del que todavía dudo si es un gran entrenador o ‘solo’ un gran estratega. Y razono, con los jugadores que tiene el Inter puede jugar a algo más que lo que vimos ayer. La referencia del partido de ida debería ser la referencia.

Anoche tocó la cucharada amarga del gran tarro que es el fútbol. El Barça (que no caminó solo, gracias al gran apoyo de su afición) se recostó en demasía sobre la fortuna y el cupo ya lo rellenó el año pasado. Los azulgranas volvieron a comprobar en sus propias carnes la delgada línea que separa el éxito del fracaso, el éxtasis de la desesperación más absoluta es muy delgada. Con un Messi desconocido (o rodeado), y un Xavi al que se le olvidó la escuadra y el cartabón, faltó chispa, velocidad de balón y movilidad arriba donde el Barça jugó mejor con Bojan que con Ibrahimovic. 60 millones + Eto’o después, el feeling no aparece.

Y a pesar de todo, Madrid quedó a un solo gol, a un solo acierto, a un solo paso. Tras la maravilla de Piqué, ¿habrá algo que haga mal este chico sobre un terreno de juego?, el destino le puso la gloria en los pies y en la cabeza a Bojan y por primera vez no supo aprovechar su oportunidad. Su primer remate de cabeza se marchó lamiendo el palo y posteriormente el balón que ‘cazó’ y embocó por toda la escuadra había sido anulado por una supuesta mano de Touré previa. Una por la otra, ya que en el 1-0 Piqué parece partir de posición antirreglamentaria.

La expulsión de Motta encendió los ánimos y reafirmó al Inter en su planteamiento

Una vez más, ganó el mejor. El mejor en su estilo: el Inter, y su paso a la final es totalmente merecido. Mourinho ganó la partida a Guardiola, tanto en la ida como en la vuelta, mostrando la gran variedad de registros del conjunto neroazzurro. Aunque muchos seamos demasiados románticos para aplaudir ese fútbol. La maldición sigue vigente y el Campeón no repetirá título en la máxima competición europea desde que ésta adquirió el formato de Champions League. El último en intentarlo, el FC Barcelona, se ahogó en la orilla, después de nadar a contracorriente ante la desatada corriente de Mourinho y sus chicos. Y es que Iniesta no agitaba, anoche, la orquesta.





La remontada

27 04 2010

Al mejor equipo del mundo, al mejor Barça de la historia, al Barça de los seis títulos, al Barça de Pep Guardiola sólo le falta una cosa por hacer: remontar una eliminatoria. En estos 19 meses de vino y rosas marcados por navegar a favor de la corriente no se habían visto Guardiola, sus chicos y el club en una igual y ante lo desconocido uno siempre se asusta. El Barça ha intentado combatir ese miedo con un llamamiento masivo a la afición, ya sea a través de camisetas, vídeos, sms o declaraciones altisonantes. Todo o casi todo vale para enfretarse a un enemigo que hacía tiempo que no se paseaba por Can Barça: el fracaso; la decepción.

A falta de Iniesta, se espera otra 'Pedrada'

En esa lucha por la inmunidad, por estar por encima del bien y del mal, por sentirse de alguna manera invencible el Barça ha tejido estos días una red de apoyos que le faciliten el salto sin red. No tiene marcha atrás. Lo de mañana es un ser o no ser en la Copa de Europa, donde llegan condicionados por esos dos goles y la sombra de los resentidos. Veáse Mourinho, Sneijder, Motta, Eto’o, Cambiasso o Walter Samuel. Todos han tenido una relación de amor-odio con el club azulgrana y de ese sentimiento nacen buena parte de las posibilidades de los italianos.

Estos tendrán que enfrentarse no solo a 11 jugadores heridos en su orgullo. También deberán combatir a las cerca de 100.000 almas que pretenden convertir el Camp Nou en un infierno azul y grana. Todo para complicar la vida al Inter, para que reculen, para que se arrinconen alrededor de Julio Cesar, para que ni siquiera busquen esos pases largos a la carrera de Milito y Eto’o, para que terminen asfixiados ante la pasión culé. Aunque lo cierto es que la afición no meterá ningún gol.

No obstante, puede colaborar a ello si con sus ánimos y su inagotable fe en este equipo ayuda a los de Guardiola a no precipitarse, porque ahí estará la clave. El Barça necesitará más que nunca ser el Barça, reconocerse en el espejo y verse guapo, alto y bien peinado. De su confianza, de su fútbol sin límites y de la interpretación de una pieza que se sabe de memoria puede surgir la melodía que les acerque a otro imposible: la final del Bernabéu. Para ello el Barça necesitará en primer lugar tener el balón (que lo tendrá), pero, sobre todo, no perderlo en zonas peligrosas, es decir, cerca de los dominios de Sneijder. Éste último punto no se cumplió en Milán y el resultado lo conocemos todos.

Para evitar ese peligro, los azulgranas deberán recuperar el balón en zonas muy adelantadas evitando así las salidas del Inter. Éste debe sentirse arrollado ante el caudal de fútbol que, una vez más, nacerá de las botas de Xavi. La conexión de éste con Messi y la puntería y el acierto del argentino serán claves para voltear la eliminatoria, de hecho, Leo nunca ha marcado un gol a un equipo dirigido por Mourinho. Si no siempre le quedará Pedro a los azulgranas. Y es que la movilidad y la efectividad serán fundamentales ante un equipo cuya mejor virtud es su capacidad para defender, replegarse y correr todos en favor del bien común. Costará mucho abrir esa defensa pero si se encuentra la rendija el muro puede terminar resquebrajándose por completo.

Los números también le hacen un guiño al Barça. Los azulgrana ya han remontado en más de una ocasión un 3-1 en contra en la Champios League. Fue hace más de 10 años frente al Chelsea y aquel no era un Barça infinito. Otro dato para la esperanza lo encontramos en una fecha más cercana. Ocurrió esta misma temporada, en la visita del Inter al Camp Nou en la fase de grupos. Entonces el Barça 2-0, curiosamente el marcador que necesitan hoy, aunque bien es cierto que el equipo de Mourinho hoy es otro. Incluso, los más mayores recordarán aquella remontada épica ante el Goteborg en el 86, cuando los Migueli, Julio Alberto, Schuster y compañía remontaron el 3-0 de la ida para llegar a la final de Sevilla. Luego hubo otras como las de Dinamo de Kiev o el Anderlecht

El Barça, en definitiva, apela a la épica, se refugia en el calor de su gente y anhela un golpe de suerte con el que cambiar el rumbo de un destino que se acerca excesivamente al abismo en el momento más importante de la temporada. No debería, de todos modos, olvidar el Barça su mejor arma: el fútbol, la única capaz de hacer realidad cualquier sueño u obsesión.





El Cid Campeador

26 04 2010

Su círculo de leyenda pudo cerrarse el pasado sábado en La Romareda, donde comenzó todo. Allí debutó hace más de 16 años con el ‘7’  a la espalda, entonces falló dos clarísimas ocasiones de gol, pero apuntó algo de todo lo bueno que nos ha regalado en este tiempo. Allí, a La Romareda, volvió Raúl González Blanco el sábado para finiquitar aquello que se dejó pendiente la noche en que comenzó a construir su leyenda. El gol que abría el marcador lo marcó lesionado, cojo, con el cambio ya pedido y con ostensibles gestos de dolor que ninguno de sus compañeros intuyeron.

Raúl volvió a repetir un gesto que ya ha inmortalizado

Su fe inquebrantable, su perseverancia y su orgullo de capitán le llevó a perserguir una jugada a la que por velocidad y rapidez no alcanzaban sus piernas. El ‘7’ tiró de casta para ‘cazar’ un rechace, habilitar el pase de un compañero, o abrir un hueco en la defensa. Hizo lo primero y se quitó una espina. Una espina que este año se ha ido enquistando porque incomprensiblemente Raúl ha pasado de titularísimo a suplentísimo sin explicación alguna.

Éste, por tanto, puede haber sido el último servicio de Raúl con la camiseta blanca. El último de los 228 goles que ha marcado con esa camiseta y con ese escudo grabado a fuego en el pecho, con el que se convierte en el tercer máximo goleador en Liga, superando a Di Stéfano, y solo por detrás de Zarra y Hugo Sánchez. Tras ese gol se marchó al banquillo, donde su tobillo le recordó el sabor amargo del fútbol, del que también ha paladeado a lo largo de su carrera. Ahora ésta parece agonizar porque su maltrecho tobillo le trendrá en el dique seco cuatro semanas. Demasiado tiempo para las escasas 4 jornadas que quedan.

Aunque a Raúl nunca se le puede dar por muerte, porque él siempre vuelve. Él, que ha hecho de la conquista de imposibles su día a día puede recuperarse a tiempo para despedirse del Santiago Bernabéu, de su casa, de su gente como se merece, al menos esta temporada. Ya forzó tras su última lesión -que le iba a tener 3 semanas de baja- para ayudar a su equipo en este tramo final de la temporada, y la premura le ha costado cara.

Pase lo que pase, el ‘7’ se merece algo más, se merecía algo más porque nadie con sus limitaciones y con las trabas que se le han ido colocando a lo largo de su carrera deportiva ha llegado tan lejos. Se ha ganado por pleno derecho un lugar destacado en el Olimpo del fútbol español. Han sido muchas las ocasiones en las que a lo largo de esta temporada se le ha faltado el respeto, aunque él nunca ha entrado al trapo, y eso que el toreo le tira.

Él ha preferido dar los capotazos sobre el campo y convertirse en el mejor psicólogo y motivador para sus compañeros cuando no le tocaba (o no le dejaban) saltar al verde. Incluso desde ahí ha ganado alguna batalla. Su espíritu, como se hace ahora con el de otros, será imbocado dentro de poco para llamar a las remontadas, al sacrificio o a mensajes más contemporáneos  como ese ‘Juntos Podemos’ del que hizo bandera para ganar una liga perdida. Así estaba este campeonato hace apenas un par de semanas y ése puede ser su último servicio a la causa blanca. El ‘gol del cojo’ mantiene la emoción, estiró la tensión, liberó la rabia y resucitó al muerto. Al Cid todavía le queda alguna batalla que ganar.





El último exponente del espíritu olímpico

21 04 2010

Esta vez su enorme fuerza de voluntad, su fe en la superación y su optimismo incurable no ha sido suficiente. La insuficiencia coronaria aguda que desde el pasado domingo lo tenía recluído en el hospital Quirón de Barcelona ha podido con él. Juan Antonio Samaranch, el Presidente de Honor del Comité Olímpico Internacional, ha fallecido esta mañana a los 89 años de edad como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria. Se apaga así la llama del último exponente del espíritu olímpico, el hombre que cambió el rumbo del olimpismo internacional a lo largo de sus 21 años de presidencia y que convirtió a Barcelona en amiga para siempre del resto del planeta.

Samaranch fue un ejemplo de luchador incansable. Barcelona'92, su sueño hecho realidad

El Papa de los cinco anillos, como muy acertadamente lo ha calificado Alfredo Relaño en su columna de hoy, ha perdido su última competición contra la salud. Aunque el legado de este político, deportista, periodista, empresario y dirigente será tan eterno como el deporte. Capaz de sacar al olimpismo mundial de sus guerras internas, dominadas por los boicots del capitalismo y del comunismo, abrió un nuevo período en el que se derribaron muchas barreras como el profesionalismo o la discriminación racial.

Una vez rescatados los valores originales de la antorcha olímpica hizo realidad su sueño, que fue a su vez, el sueño de todos los españoles. “A la ville de Barcelona”, esas cuatro palabras. Los JJ.OO. de Barcelona 92 nos abrieron al mundo, al que lanzamos un mensaje integrador, optimista, moderno. Ese lavado de cara fue el mayor impulso que se ha dado a Barcelona, a nuestro país y al deporte en general en décadas.

Y a pesar de todo era un hombre controvertido. Desde 1980 hasta 2001, tiempo en el que desempeñó el cargo de Presidente del COI no solo se granjeó amigos y muchos le tacharon de oportunista, aprovechado y manipulador. Tuvo que combatir contra los casos de corrupción en las campañas para designar las sedes olímpicas, por lo que su credibilidad llegó a resquebrajarse por momentos. Otros le acusaron de permitir que la familia aristocrática instaurada en lo más profundo del olimpismo aumentará con su mandato. Su astucia, su discreción y su diplomacia, las mismas que le permitieron convertirse en el máximo dirigente del Olimpismo mundial, le ayudaron a salir de todas ellas indemnes.

Hoy recuerdo ese último alegato realizado por Samaranch en favor de Madrid 2016 en la última designación de la sede olímpica, en Copenhague. Hoy sabemos que tenía razón, era la última que hablaba ante los miembros del COI. Su discurso, cargado de emotividad, a medio camino entre  la plegaria  y la carta de despedida no consiguió convencer ni enterneceder los corazones de esa aristocracia deportiva. También en eso había perdido su ‘status quo’. Lo que no se perderá nunca será su contribución al mundo del deporte, y es que hoy los JJ.OO. son lo que son (el mayor espectáculo del mundo) gracias a Samaranch.  El deporte nacional se ha quedado huérfano, se ha marchado el padre del olimpismo contemporáneo, el español que más poder tuvo en el mundo de los cinco aros. DEP.





El resbalón más inoportuno

20 04 2010

[Crónica] Ha sido la primera vez en 19 meses en la que la decepción y los errores superan a los argumentos positivos. El Barça no ha comparecido hoy en Milán, se ha quedado aposentado en los lujosos asientos de su autocar y ha llegado al partido demasiado tarde. La derrota hoy en Milán por 3-1 frente al Inter de los ‘viejos conocidos’ ha llegado en el peor momento, en el partido más importante de los azulgranas en toda la temporada. Tocará remontar en el Camp Nou y el gol de San Pedro, es el único motivo de fe.

Piqué, de lo poco destacable hoy, tuvo la última ocasión del partido

Al Barça le faltó de ésta, pero también confianza y fútbol desde el principio. El Inter como si esperara una salida en tromba de los azulgranas (hoy de un color tan indescifrable como su juego) se parapetó alrededor de Julio César esperando las embestidas. Una vez transcurridos diez minutos y visto que el ogro no asustaba tanto se dedicaron a adelantar líneas y buscar el partido que querían. Robo en el centro del campo y balón en profundidad para las galopadas de Eto’o y Milito.

A partir de entonces la presión del Inter ascendió gradualmente y no era extraño ver a Eto’o y a Pandev perseguir como posesos a los defensas azulgranas. Daba igual que fuera Puyol o Piqué quien sacara el balón y por detrás Motta, Sneijder y Cambiasso llevaban puesto el mono de trabajo desde el túnel de vestuarios. Su derroche físico rayó a una altura superlativa. Así fueron ahogando a la sala de máquinas de culé donde los errores en los pasos se sucedían. Éstos eran el preludio de cada aproximación del Inter y así llegó el primer susto. Fue un tiro desde la frontal de Eto’o que Valdés repelió bien y el rechace le cayó a Milito que escorado no supo encontrar portería.

Perdonó el Inter y mató el Barça. A la siguiente jugada una incorporación de Maxwell obtuvo el premio del gol. El brasileño se vio solo, tal vez nadie le temía, y llegó hasta la cocina, hasta la línea de fondo para poner un balón atrás, al punto de penalti que recogió muy bien Pedro, San Pedro Bendito para colocar el 0-1 provisional. Otra vez el canterano sacaba las castañas del fuego a los culés.

Pero el gol no cambió el panorama. Todo lo contrario, espoleó al Inter que tuvo de nuevo en las botas de Milito el empate. El argentino volvía a cruzar demasiado el balón ante la salida de Valdés. El gol se lo había dejado en bandeja Sneijder con un pase en profundidad que desarborló la defensa culé. El holandés fue el mejor de los nerroazzurro y como nadie se atrevía con Valdés fue él quien dio el paso al frente. A la tercera fue la vencida y tras un centro raso de Eto’o desde la derecha, el balón le caía a Milito que se revuelve hasta que ve más solo que la una a su compañero Wesley en el segundo palo. Éste, que no es cojo, superó al portero catalán por el primer palo.

El 1-1 hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego. Quizá por eso ambos equipos se dieron un respiro y velaron armas para el segundo tiempo. Fue entonces cuando el árbitro reclamó su cuota de protagonismo para sacar una tarjeta absurda a Busquets por protestar, como había hecho antes con Eto’o por lanzar una patada al balón tras un dudoso fuera de juego, o como haría después cuando todos los jugadores del Inter le comieran a protestas para reclamar una tarjeta amarilla a Puyol que tardaría más de 20 segundos en mostrar. El capitán azulgrana se perderá la vuelta en el Camp Nou.

El descanso sentó mejor al Inter porque ahora el ogro vestía de neroazzurro. Ese huracán agitado por una afición que convirtió San Siro en una olla presión, avisó pronto de sus intenciones. La primera intentona nació, una vez más, de los pies de Milito que puso un balón de oro en el segundo palo al que no llegó Pandev. El siguiente, en otra contra mortífera del Inter, Milito la puso atrás y Maicon acertó con la diana. Ese gol animó aún más a los hombres de Mourinho que por esos momentos zarandeaba a los culés.

El Barça intentó levantarse y Julio César lo impidió. Hizo un paradón tras un cabezazo de Busquets que remató completamente solo un córner botado por Xavi. Ahora el que perdonaba era el Barça y el que mataba, a la contra, eran los italianos. Nuevamente el triángulo mágico, Eto’o, Sneijder y Milito, traían de cabeza a la zaga culé. El centro del camerunés era rematado en primera instancia por el holandés, para que el argentino rematará en fuera de juego a las mallas. El árbitro no quiso saber nada de los reclamos azulgrana.

También haría caso omiso cuando Alves fue derribado por detrás dentro del área tras una entrada de Sneijder. No contento con eso mostró la cartulina amarilla al brasileño por ‘tirarse’. Para entonces el Barça acosaba al Inter en busca de una remontada homérica. Posteriormente Julio César volvería a salvar a los suyos, con un paradón al tiro de falta de Messi, una de las pocas apariciones del 10 hoy. Todavía tendría una más el Barça aunque esta vez sería Lucio el que salvara el remate de Piqué, quien ya ejercía de delantero centro, bajo palos.

Esos últimos minutos, marcados por el cerrojazo interista, han sido un avance de lo que nos espera en el Camp Nou. Mourinho está donde deseaba, el Inter donde soñaba. La vuelta será más dura, más áspera y, sobre todo, muy emocionante. La ventaja es seria, pero remontable. Remontable al menos por este Barça, por el mejor Barça de la historia, el mismo que ganó 2-0 en la fase de grupos al Inter -un resultado que le valdría en esta ocasión-, el mismo que no había fallado en ninguno de los compromisos importantes en los últimos 19 meses. Definitivamente el resbalón ha llegado en el momento más inoportuno.





Nadal vuelve al Planeta Tierra

18 04 2010

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir estas líneas, casi desde que comencé esta andadura enclavada en el mundo virtual allá por el mes de junio. Por entonces nuesto mejor tenista se veía obligado a renunciar a la defensa de su trono en Wimbledon y perdía el número 1 del ranking ATP. Eso fue hace casi un año, 350 días concretamente, pero Rafa ha vuelto.  Rafa ha vuelto a ser Nadal y, por fin, ha saboreado el metal de nuevo. Fue en su reducto personal de Montecarlo, donde ya ha tienen sucesor para Alberto de Mónaco. Nadal ha levantado el sexto título consecutivo marcando un nuevo hito en la era contemporánea del tenis, la era Open.

Nadal se derrumbó tras ganar por sexta vez consecutiva en Montecarlo

Tras los problemas físicos y personales que convirtieron la temporada en un auténtico calvario, Nadal llevaba bastante tiempo dando señales de retorno. Su temporada en pista rápida ha sido más que aceptable. En los dos primeros Masters 1000 de la temporada (Indian Wells y Miami) hizo semifinales y en ambos cayó ante el campeón del torneo (Llubicic y Andy Roddick, respectivamente). En el primer Grand Slam, el Open de Australia, alcanzó los cuartos de final donde la rodilla le dió su último quebradero de cabeza y unas inoportunas dolencias que le obligaron a retirarse ante Andy Murray. Antes ya se había alzado con el Torneo de exhibición de Abu Dhabi a primeros de año, demostrando que en 2010 quería cambiar su destino.

Hoy todos esos buenos augurios se han plasmado en una paliza a Verdasco que solo ha podido ganar un juego, 6-0/6-1 en una hora y veinticinco minutos. El madrileño Fernando Verdasco estaba mermado por unos dolores en la espalada que le han impedido rendir en la final como él hubiera deseado. La final, por tanto, ha sido un poco descafeinada, aunque Nadal ha demostrado a lo largo del torneo que es el mejor tenista en cuanto la pelota bota sobre arcilla. El de Manacor solo ha cedido 14 juegos en cinco partidos y en tres de ellos ha endosado un 6-0 a sus rivales. Números que hablan de una superioridad casi insultante.

Quizá lo más importante es que Nadal recuperará la confianza en si mismo, la fe en sus posibilidades y la fuerza titánica de su tenis. No es que la hubiera perdido, pero sí se había olvidado de ello. Nadal se había descentrado, se había perdido en un mar de dudas, pero ante las adversidades ha sabido sacar todas sus virtudes, todo su repertorio. Ha tardado 11 meses pero ni siquiera ese tiempo ha sido suficiente para enterrar al guerrero de Manacor. En esas lágrimas sobre la tierra batida del pequeño principado monegasco había mucha rabia y muchos recuerdos, mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo. La Tierra se estremece de nuevo, Nadal ha vuelto.