En torno a Guardiola

2 03 2010

Reconforta saber que todavía se pueden y se hacen productos de calidad en este oficio al que algunos hemos decidido anclar nuestra vida. Ése ha sido el primer sentimiento que se ha venido a mi cabeza cuando he visto el documental elaborado por TVE sobre la figura de Josep Guardiola, mi último ídolo. Ésos que adulas cuando eres un niño, ésos que escasean cuando eres adulto porque, como mucho, solo encuentras referentes.

Emotivo montaje audivisual el realizado por TVE

Guardiola todavía conserva esa mística para uno de los muchos que portamos el 4 a la espalda porque alguna vez nos sentimos identificados con ese espigado larguirucho que veía y leía el fútbol como nadie. Ésa es la principal virtud que le llevó a ser el alma máter del FC Barcelona en la década de los 90. Ahora su familia, sus amigos, sus compañeros, sus jugadores, sus rivales, sus jefes e incluso hasta periodistas nos dibujan el perfil de esa figura que se ha engradecido aún más tras su salto a los banquillos.

Y es que en el Guardiola jugador ya se observaba a un entrenador en potencia. Eso lo han recordado hoy todos los personajes que cuentan en ese documento audiovisual de media hora todo lo que Pep no confía a la prensa. Se conoce (y se admira) mejor a una persona tras saber algunos de sus secretos más íntimos, algunos de sus miedos y algunas de sus obsesiones: ser mejor cada día. Porque es éste un documental hecho sin Guardiola, más allá de las fotos familiares y los archivos de la videoteca de TVE. Y ése es uno de los grandes aciertos de éste documento único.

El otro, la variedad y la calidad de los participantes en ese desciframiento del ídolo, en esa pintura de la persona. Todo o casi todo tiene cabida en ese perfecto resumen de la vida de Pep. Desde la primera llamada del Barça con apenas 11 años hasta la primera Copa de Europa del club, pasando por su dolorosa despedida o por su amargo y falso positivo por nandrolona en Italia. Tras su punto y seguido en la entidad azulgrana llegaría su colosal etapa como entrenador culé, sus mejores 18 meses de vida.

En ellos, y a pesar de tanta felicidad, ha Guardiola le pesa el esfuerzo. Lo reconocen sus padres, a los que después de escucharles se entienden tantas cosas. Y ése es el único miedo y la única inquietud que le puede quedar al aficionado azulgrana, cuidar y saber tratar a un hombre que tal y como nos desvelan se ve más entrenador que jugador. Su hermetismo (hay que recordar que Pep no concede entrevistas personales) no da pistas, aunque su barcelonismo no le permitirá nunca hacer daño al club de sus amores.

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