El enigma Nadal

27 01 2010

Hace tiempo que Rafa dejó de ser Nadal en las pistas y sus heroicidades dejaron de ser noticia. El foco mediático se centró entonces en las lesiones del tenista mallorquín que han lastrado sus últimas actuaciones en los grandes torneos del circuito. No obstante, Rafa estaba volviendo poco a poco, tras el descanso oportuno, tanto físico como mental, estaba recuperando sensaciones y confianza hasta que ayer hizo crack. Fue en los cuartos de final del primer ‘grande’ de la temporada, el Open de Australia cuando su rodilla le dio un nuevo aviso y tuvo que abandonar en su partido frente a Murray. Las alarmas se habían vuelto a encender.

Rafa tiene que levantarse tras el último palo recibido

Porque en esta ocasión el fuerte pinchazo que sufrió Rafa no puede achacarse al cansancio, a la acumulación de partidos y al estrés continuo en el que viven los tenistas del Top-ten de la ATP con un calendario cargado de partidos y torneos. Estamos a principio de temporada, con apenas tres torneos encima de las piernas y tan sólo en el primer grande de la temporada. En él Rafa no ha tenido partidos excesivamente exigentes y ante Murray tenía una nueva oportunidad para vencer a uno de los ocho mejores tenistas del circuito desde su lesión. No superó el primer envite serio. La nueva lesión, por tanto, preocupa porque Rafa comienza a tener en su físico a su peor enemigo. Y eso también descuenta en lo psicológico.

Las rodillas han sido a lo largo de su carrera su particular talón de Aquiles. Rafa ha reconocido que ha jugado muchos partidos con dolor, que se había acostumbrado a competir con ese lastre. Pero ahora la confianza parece haber disminuido y el tenista español no quiere arriesgar, conocedor de todo lo que sufrió la temporada pasada. Entonces aprendió a parar, se dio cuenta de que su cuerpo necesitaba un respiro y, en esta ocasión, le ha hecho caso al primer aviso.

Siempre he pensado que el ritmo de partidos y torneos al que se sometía Rafa cada temporada era inhumano, más aún si tenemos en cuenta que sus victorias (las importantes, las que dan títulos) estaban basadas en su fortaleza titánica, en su derroche físico sin parangón. Cinco años al más alto nivel hacen estragos. Supongo que algo de eso también hay detrás de este cúmulo de lesiones que impiden al manacorí rendir como nos tiene acostumbrados. Porque desde que ganara por primera vez en París no ha bajado de los tres primeros puestos de la clasificación de la ATP y tras su abandono en Australia ya ha perdido el segundo puesto. Del podio bajará si Murray alcanza la final.

Mientras tanto el ritmo de competición no para. Sí lo hará Rafa, quien mañana viajará hasta Barcelona para conocer el alcance de su lesión. Dependiendo del obligado tiempo de reposo habrá que buscar al manacorí más abajo en la clasificación porque tiene muchos puntos que defender en los próximos torneos. Esperemos, por tanto, que sólo haya sido un susto, un aviso y una retirada a tiempo, que como bien sabe todo deportista es una victoria. La recuperación de su confianza y de su tono físico es el primer partido que tiene que ganar Rafa ahora. Ya se encargará Nadal de vencer a los rivales en las pistas y de devolvernos esas finales épicas que desde siempre nos ha regalado.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: