El 2009 humano

31 12 2009

Es una tradición que se ha venido repitiendo en los últimos tres o cuatro años. En esas ocasiones las confesiones las realizaba a título personal, con mis seres más allegados. Hoy despido el 2009 con todos vosotros haciendo balance del año que se nos va en esa otra faceta de este cuaderno de abordo. Hasta sus páginas también han llegado algunos de los sentimientos y de las sensaciones que han marcado este año convulso y agitado, frenético y extasiante, revelador y con alguna que otra decepción. Ésta es una obligada mirada atrás para despejar (o no) ese mar de niebla cargado de recuerdos.

Se espera que la niebla desaparezca en 2010

Entre ellos el primero que asalta la mente es la manida crisis aunque afortunadamente a un estudiante como yo ‘solo’ le ha tocado vivirla de manera indirecta, las becas no llevan relación con el Euribor y los tipos de interés, así que una vez más volvimos a superar otro año de Universidad (el 4º) limpio de polvo y paja. Aunque con eso no tuvimos suficiente. Nos embarcamos en más proyectos y no todos llegaron a buen puerto: en el camino sembramos alguna decepción, fuimos engullidos por la tormenta y la calma, posterior, nos ayudó a reflexionar, a pensar y a replantear nuestros objetivos. La esperanza es que de todo aquello saliera reforzado, en un intento de ser mejor persona, en un intento de ser mejor profesional.

Fue por entonces, cuando me enfrente a ese mar de niebla que dio pie a uno de los proyectos más gratificantes que he emprendido este año: la creación de este blog. Con él he intentado cumplir mi compromiso, ampliar las miras y centrar el horizonte. Tras seis meses divagando entre lo mundano y lo humano solo puedo agradeceros vuestra presencia y paciencia con un servidor.

Como de agradecer es ese viaje que me llevó hasta mi más tierna infancia. Sí, todavía me queda algo de ella y su espíritu salió a relucir en aquella escapada hasta Port Aventura en la que volví a disfrutar como un niño de la inigualable compañía y… del espectacular parque temático. Como no tuve suficiente en pleno descanso estival repetí compañía y emociones en el Parque de Atracciones de Madrid. Y es que 2009 se ha parecido demasiado a una montaña rusa, con multitud de curvas y algún que otro vertiginoso descenso.

2009 también ha sido el año en el que he entregado el testigo, ya no soy el único miembro de la familia que pisa una Universidad y en calidad de hermano mayor me ha tocado verme reflejado en antiguas vivencias, aconsejar demasiado y asombrarme ante la capacidad de superación de mi hermana. Creo que yo no hubiera sido capaz de hacerlo. 2009 ha sido el primer año completo de mi seudo-independencia y la cosa no se ha dado tan mal. Las habilidades como chef mejoran al mismo ritmo que ampliamos nuestra carta de servicios. Entre tanto ya hemos comenzado el último año de carrera, el último año como estudiante (o quizá no, quien sabe) entre la alegría por ver el final del camino y la melancolía del paso del tiempo, de la efímera juventud y la separación de las buenas compañías. Aprovecharemos lo que nos queda. Como aprovechamos para recordar y para aprender parte de la historia y de las anécdotas de esa institución que lleva cien años llenando de música las calles de Guadalupe. La Banda de Música de la Villa y Puebla cumplía su primer siglo de existencia y sus melodías volvieron a resonar con la misma alegría y júbilo que en sus años mozos. El tiempo no pasa para ella.

El tiempo se agota para este 2009

Antes, llegó la sorpresa del año y de la década me atrevería a decir. Ya os lo conté aquí pero es que ése es uno de los mejores momentos de este año que hoy nos deja. Fue una gran sorpresa de cumpleaños, algo nuevo para mi, totalmente inesperado  y quizá por ello aún más gratificate.  Algunos todavía estamos hoy en deuda. Por eso y por aquella magnífica invitación que me llevó hasta el santuario de Fátima en Portugal. Allí recuperamos la fe, despejamos la cabeza y aclaramos el futuro.

Un futuro que se presenta esperanzador. Porque uno es optimista por naturaleza y tiene confianza en el 2010, ese número redondo, ese número par, de los que le gustan a uno. 2010 se presenta lleno de retos, desafíos, eventos y oportunidades. Ése es el primer deseo para el nuevo año, aprovechar las oportunidades, que a buen seguro se presentarán en los próximos 12 meses. El otro es la salud, si ella nos acompaña todo será más sencillo y el resto correrá de nuestra cuenta.

Mis mejores deseos para todos desde este mundano rincón humano y  ¡Feliz Año Nuevo!

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