Todo por un lucero

25 12 2009

Todo, una palabra de cuatro letras, cuatro letras que lo significan todo, pero ¿qué es todo? Todo es tu vida, tu casa, y todo lo que hay en ella, todo lo que te gusta, todo lo que quieres, cada esquina, todo. Todo es tu familia y todo lo que la rodea. Todo son las paredes y lo que queda tras ella. Todo es la calle, los coches, las personas y lo que sienten. Todo son los árboles, tu mascota y el chalet de al lado. Hasta lo más insignificante también es todo. Todo, vaya palabra, todo es todo, todo eres tú.

Difícil hablar de todo, difícil hablar de ti, porque a uno siempre le cuesta abrir su cofre, desnudar su alma y enseñar su tesoro. Lo quiere todo para él, ya sabes que siempre fui un egoísta. Un egoísta orgulloso de su tesoro aunque le costara demostrarlo, aunque no lo cuidara en su justa medida, aunque lo dejara ‘olvidado’ en el fondo de su corazón.

Y eso que con él (mejor dicho, con ella) se organizó todo. Todo tuvo sentido desde su aparición, una fría mañana de febrero que recuerdo con nitidez, eso nunca me lo podrás negar. Otra cosa serían los pasos que me llevaran hasta el cofre. Alcanzarlo fue como llegar a la Luna, descifrar la piedra Rosetta o descubrir la penicilina. Todos los males tuvieron cura entonces y la suerte durmió conmigo cada noche desde el otro lado del hilo telefónico.

El lucero

En esas eternas noches me lo ha demostrado todo, desde que las buenas esencias se guardan en frascos pequeños hasta que la capacidad de adaptación es un signo de inteligencia, pasando por aquello de lucha por lo que quieras, su arenga y motivación diaria.  Todo ha sido difícil desde entonces y sin embargo, todo ha sido más fácil a su lado.

Vino al mundo un 25 de diciembre y supongo que en esa fecha sólo nacen luceros, estrellas y dioses. Ella eligió ser lucero e impregnar de luz el mundo con esa mirada inocente, con esa sonrisa radiante de la que hoy algunos disfrutamos. Como disfrutamos y  agradecemos su paciencia infinita, su comprensión a prueba de obstáculos, su incombustible ánimo por aprender y mejorar. Ésa es la verdadera suerte de mi vida, ése, el tesoro escondido en aquel cofre.

Ese lucero que desde su más tierna niñez enarboló la bandera de la sencillez y la naturalidad, conserva todavía algunos de esos rasgos de la niña que fue, de la mujer que es. Están esas pecas de panecillo integral, está ese pelo ondulado como un mar furioso y está esa esencia que como todo buen vino gana con el paso del tiempo.

Quizá pensaste que tardaba demasiado en escribir estas líneas. Quizá sospechaste que nunca lo haría. Nada de eso, sólo esperaba el momento adecuado, sólo esperaba este día. Un día especial, sin duda; único, como los últimos cinco años, exclusivo como el último lustro en el que he tenido la dicha de compartir tu presencia. Porque si hace más de dos siglos nació un Mesías, hace 22 años vino al mundo un lucero, capaz de organizar mi caótico mundo, alumbrar el camino y acompañarme a esa tierra prometida en la que tú eres la mejor guía y esperanza. Así que, una vez más, muchas felicidades y… gracias por todo, todo y todo.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: