Las lágrimas de Guardiola

20 12 2009

Han sido 16 meses inolvidables. Los mejores 16 meses de sus vidas, cargados de tensión, responsabilidad, trabajo y éxito, mucho éxito. Porque si alguien quisiera patentar hoy la fórmula del triunfo debería preguntarle a él, a Josep Guardiola i Sala, cómo se hace, cómo se llega hasta ahí sin morir en el intento, cómo tanto éxito no nubla la vista y cómo se puede mantener la cordura y la sensatez en esa montaña rusa que es el fútbol de hoy en día. Pues bien, Guardiola respondería, después de secarse las lágrimas que derramó anoche en el Zyed Sports de Abu Dhabi, trabajo, humildad y sacrificio diario.

Guardiola terminó una vez más manteado por sus jugadores

Aunque el ‘Método Guardiola’ encierra mucho más. El Barça de Guardiola es hoy ya una denominación de origen, un equipo que no conoce límites y que confiado en su estilo y sin perder su personalidad en ningún momento ha sido capaz de llegar hasta el fin del mundo. Desde allí ha lanzado un nuevo órdago: ‘Lo hemos ganado todo, queda todo por ganar’. Es lo que se podía leer ayer en las camisetas de los futbolistas conmemorativas del sexto título de Guardiola, a los que el míster les ha agradecido por activa y por pasiva la suerte que tiene al entrenar a un grupo humano de tal calibre.

No, Pep. La suerte es suya por tenerte a ti de entrenador. Porque mucho hemos hablado de Messi, de Xavi e Iniesta, de Pedro o de Busquets (dos de sus inventos), de Ibrahimovic y de Eto’o en su momento. Pero el verdadero artífice de este triunfo, de esta resurrección azulgrana desde las más profundas catacumbas futbolísticas tiene nombre y apellido propio: Josep Guardiola i Sala. Él ha conjugado en su equipo todas y cada una de las diferentes escuelas en las que se formó como futbolista. En el Barça de hoy se acumula lo mejor de la idiosincrasia de La Masía, arropada por el músculo y el sacrificio colectivo al más puro estilo italiano y aderezado todo ello con la velocidad y el control del balón de la escuela holandesa.

Pep se mostró extasiado tras el triunfo

Pep lo ha ganado todo en el equipo de su vida. Lo ha ganado todo siendo el máximo responsable técnico del equipo de su vida, ése en el que comenzó siendo recogepelotas. Ése que nuevamente terminó ayer manteandolo y ése por el que a seis meses de finalizar su contrato todavía no le ha renovado.  El paraíso debe ser muy parecido a esto y Pep se ha instalado en él demostrando su inteligencia y la apuesta irrenunciable a sus ideas. Todas las situaciones complicadas las ha resuelto con maestría, con acierto y con la misma humildad de siempre. Sin creerse más que nadie, respetando a todos los rivales por igual, pero confiado más que nadie en sus posibilidades.

La clave ha sido la perseverancia. Perseverar para vencer y volver a vencer. Aumentar, así, el hambre de títulos de un grupo de futbolistas magníficos mediante una psicología trabajada más allá de los terrenos de juego. Porque Guardiola se ha quitado horas de sueños, ha perdido momentos con su familia y se ha encerrado en su despacho de la Ciudad Deportiva del Barça para conseguir sus sueños. Las lágrimas de anoche en Abu Dhabi sacaron a relucir todo eso y humanizó a Guardiola y al fútbol. Hay mucha tensión contenida,mucho trabajo detrás,  mucha presión y una gran responsabilidad para alguien que ha mamado barcelonismo desde la niñez.

Para muchos fue un referente desde el terreno de juego, desde ayer lo es ya como entrenador y todos los que un día decidimos que el 4 también era nuestro número porque vimos en él un líder, un capitán, no nos confundimos. Él simplemente se ha limitado a cumplir su palabra porque tenía claro su libreto: “estaréis orgullosos de este equipo” dijo en su presentación y a buen seguro que no se ha confundido. Hoy ha comenzado el negro futuro del Barça y de Guardiola, quien, quizá, lloraba también por esto, porque ya no hay mensajes que dar, ya no hay arengas con las que motivar, ya no hay cimas por conquistar. Sólo el recuerdo y la melancolía de ver el mundo a tus pies sabiendo que, ahora, eres eterno.

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