Son la Ñ

21 09 2009
Navarro eleva al cielo de Polonia el sueño de todos

Navarro eleva al cielo de Polonia el sueño de todos

Y la han paseado por todo el mundo hasta bañarse (y bañarnos al resto) de gloria y oro. La Ñ de España, la Ñ de la ÑBA, lo ha vuelto a hacer y ha alcanzadoo con su perseverancia y su ambición la última cota que aún le quedaba por coronar. Hoy ya somos Campeones de Europa en Baloncesto y eso nunca antes lo habían oído nuestros oídos. Las seis intentonas anteriores nuestros periódicos habían escrito bajo la decepción y la amargura de la oportunidad perdida y ayer alcanzamos el séptimo cielo. Desde él escribimos atrapados todavía por la euforia.

No hay mejor manera de cerrar un círculo virtuoso como el descrito por la Selección Española de Básket. Hoy somos campeones de Europa en esa disciplina y en fútbol, lo que nos confirma como una potencia en los deportes. Porque antes de Europa, los ‘Golden Boys’ dominaron el mundo desde Japón y desafiaron cara a cara a los seres superiores en Pekín. Los Gasol, Rudy, Navarro, Garbajosa, Reyes, Ricky, Mumbrú, Cabezas, Raúl, Llul y Claver, con todo el equipo humano que tienen detrás han derrochado talento, casta y pundonor para ganar a sus rivales por aplastamiento en un campeonato en el que partían como máximos favoritos.

A la ÑBA le costó un poco digerir esa presión al inicio, aunque tras dos cachetes a tiempo y después de lavar los trapos sucios en casa la situación se volteó. A la hora de la verdad nadie compitió como nosotros, nadie luchó como nosotros, nadie acertó como nosotros y nadie ganó como nosotros. De paliza en paliza desde los cuartos de final, nadie ha sido capaz de tosernos en la cara. Cuando nos plantamos en la final íbamos rebosantes de confianza y seguridad, sedientos de venganza. Porque en ella reeditaríamos el debut, donde Serbia nos devolvió a la Tierra, aunque esta vez teníamos la pluma en nuestras manos con la que reescribir la historia.

Era una cuenta personal, una rendición pública y notoria tras lo ocurrido en Madrid dos años atrás, y toda España lo sabía. Por eso la afición no falló (ellos también son la Ñ), por eso los jugadores tampoco lo hicieron. Arropados por los ánimos de nuestros emigrantes, de sus familiares y de los aficionados al básket en general, la ÑBA no dio opción a la sorpresa. En apenas nueve minutos ya habían decantado el marcador (24-14) y en sólo 20 ya se habían asegurado la victoria (52-29). Fue un monólogo insultante, con un Pau Gasol excelso que fue coronado como el MVP (mejor jugador del torneo), del que también fue máximo anotador y reboteador del mismo. El chaparrón que cayó ayer en Katowice no mojó sus calles pero sí abnegó las ideas de los serbios. Impotentes ante la clase magistral impartida por los chicos de Scariolo.

Éste también tiene su cuota de protagonismo, porque ha sabido revertir una situación complicada para reconducir a un grupo que no podía morir de éxito, sino perdurar en la gloria. Tanto él como el equipo han sabido adaptarse, unos han cedido en defensa y otros han dejado hacer en ataque. Así, España apostaba por defensas largas y extenuantes, cargadas de presión, pero no renegaba de la velocidad en el ataque, de correr y presionar, de impresionar y gustarse. El cambio se produjo cuando los chicos comenzaron a divertirse, en aquel parcial de 23-0 a Lituania en el que nos dimos cuenta que algo había cambiado. Fue el instante en que Rudy culminó un Alley-Hop, el primero del campeonato. España, había vuelto.

Y la tormenta arreció con fuerza desde entonces. Aunque la ÑBA no se mojó en ningún charco porque a la hora de la verdad saltamos más que nadie para coronarnos como los amos de la canasta. Por una vez fuimos grandes, muy grandes. Y entiendan esto por el buen sentido. Me refiero a que tiramos de experiencia  y sangre fría para que no nos temblara el pulso. Hicimos un torneo de menos a más, donde la efectividad no casó bien con los errores y despistes propios de los novatos; donde los inventos con gaseosa dejaron sitio a los primeros espadas cuando la cosa se puso seria y donde la victoria fue el único camino posible cuando ya no había marcha atrás. Así fuimos Campeones de Europa, después de haber sido Campeones del Mundo 2006, Subcampeones de Europa 2007 y Subcampeones Olímpicos en 2008. La mejor generación del baloncesto nacional y una de las mejores a nivel internacional ha cerrado el círculo rematándolo con trazos dorados, aunque a buen seguro dentro de él todavía caben más títulos. Porque recuerden, somos la Ñ,  y ésta ya resuena en todo el mundo.

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