¿Cuánto pesa el alma?

22 07 2009

¿Cuánto pesa el amor? y ¿Cuánto pesa la venganza?. Todas ellas podrían ser el título de esta entrada pero en realidad es el alma el que las acoge a todas ellas. Y es el alma, la que tras diversos estudios científicos pesa 21 gramos. Precisamente ese es el título de la película genialmente escenificada por Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro en la que se intenta dar respuesta a esta complicada pregunta. Porque la separación entre alma y cuerpo se lleva haciendo desde el inicio de nuestra era y siempre nos han hecho creer que lo tangible es el cuerpo humano y lo intangible el alma.

Cartel de la película

Cartel de la película

En busca de negar esa verdad absoluta, Alejandro González Iñárritu en la dirección y Guillermo Arriaga en el guión (Amores Perros) se embarca en un drama que al igual que en su anterior película juntan varias líneas argumentales. Aquí se convoca alrededor de un accidente de tráfico las vidas de tres parejas sentimentales entre las que encontramos a los tres protagonistas. Paul Rivers (Sean Penn) es un profesor universitario a la espera de un trasplante de corazón; Christinne (Naomi Watts) es una antigua drogadicta que mantiene ahora una existencia feliz junto a su esposo y sus hijas; mientras que Jack Jordan (Benicio del Toro), lucha con su esposa por sacar adelante a su familia, para lo que se ha convertido en un fervoroso creyente después de haber abandonado la prisión.

Con estas premisas se puede asegurar que 21 gramos (2003) es un shock, que deja un regusto amargo en el estomago y un espacio para la reflexión en la cabeza. Los saltos son continuos en la narración, en la que en la mayoría de las ocasiones se nos anticipa lo que luego se nos explicará más pausadamente. El resultado final son 120 minutos llenos de intensidad y de expectación con un resultado muy innovador, escenas que vemos partidas, con su complemento mostrado más adelante y todo en un perfecto orden y armonía.

Posiblemente es difícil extraer toda la esencia de esta película viéndola sólo una vez. Es fáci, por contra, que no se lleguen a captar esos 21 gramos que impregnan la película de una vida especial y son repetidos los suspiros que pueden  llegar a escaparse ante la dificultad del montaje presentado. Pero recuerden, que el suspiro más definitivo llega al final, cuando embaucado por la arrebatadora interpretación de Naomi Watts te das cuenta que a veces ni siquiera 21 gramos son capaces de separar la vida de la muerte.

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