Moito Obrigado

13 07 2009

Ha sido una escapada necesaria, de esas que haces sin pensar y casi sin consultar con nadie. Pero las corazonadas tienen estas cosas, que te empujan hacia  tu destino para llevarte irremediablemente hacia él. Una vez más, puedo concluir que la corazonada era acertada y tras la escapada las pilas, al igual que las ilusiones, están recargadas.

Santuario de Fátima (Portugal) abarrotado de feligreses

Santuario de Fátima (Portugal) abarrotado de feligreses

Iban a ser mis únicas vacaciones me recordó alguien que siempre está ahí para guiarme, antes de partir. Y más que unas vacaciones ha sido un retiro espiritual, un paréntesis en nuestro mundanal ruido para abrirme a otras inquietudes, a otras necesidades y a otras miras. Fátima, fue el lugar elegido por el destino para reencontrarme conmigo mismo. Ha sido, por tanto, en la vecina Portugal donde me he embriagado de la fe y la devoción de unas gentes que me han vuelto a confirmar que aquella (la fe) mueve montañas y es capaz de construir moles arquitectónicas como las que adornan el santuario portugués.

Hasta allí llegué con el rumbo extraviado (había olvidado mi brújula en Madrid) y con demasiadas preguntas para las escasas respuestas que encontraba en mi interior. A pesar de todo mi faro y mi guía continuaba a mi lado, fiel y comprensivo como siempre, pero para mi nada parecía suficiente, en un verano en el que los planes y las metas fueron pospuestos sin saber muy bien porqué. Hoy, todavía no tengo respuesta para ello, pero sí fuerzas y ganas de evitar dejar para mañana lo que pueda hacer hoy.  

Llevaba días reflexionando sobre ello, pero ha sido este viaje hasta el interior de mis entrañas el que ha despejado mi rompecabezas. Con él he desconectado de todo, me he olvidado de lo superficial para ahondar más allá de la fina capa que cubre nuestro cuerpo y he disfrutado de momentos entrañables y divertidos. Todo ha pasado muy rápido, y mejor así porque el aroma del recuerdo será más intenso y duradero. Ahora, casi sin tiempo para mirar atrás, uno encara el camino con nuevas fuerzas, reconfortado en sus ideas y deseoso de los retos que quedan por venir.

Soy una persona positiva por naturaleza y considero que de todo se puede sacar algo valioso y edificante para la vida. Este viaje no podía ser una excepción y evitaré caer en un nuevo olvido con el que encarar el futuro con las energías renovadas. Por ello sólo me queda agradeceros vuestra invitación. Moito Obrigado.

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