Go Back, my friend!!

9 07 2009

Tengo miedo, tenemos miedo, lo reconozco y lo reconocemos. Sabemos que se ha ido, concretamente hoy, pero no sabemos si volverá. A estas horas ya debe estar partiendo hacia Malta su destino vacacional. Bueno, mejor dicho de estudios, porque allí se va a estudiar inglés, ¿a que sí, Juanlu? Lo cierto es que uno de mis mejores amigos, uno de mis compañeros de andanzas musicales y desde hace poco menos de un año también compañero de piso, se embarca hoy en una nueva aventura.

El prota de hoy ya está en Malta

El prota de hoy ya está en Malta

Esa pequeña isla situada en mitad del Mediterráneo será su residencia en las próximas tres semanas. Allí repetirá experiencia y conocerá nuevos territorios. Las referencias son inmejorables y la compañía también, asique lo tiene todo para pasarlo de arte (el clima, la playa, la fiesta, la gente, … y las clases, claro). Y a buen seguro que lo hará.  Serán sólo 21 días pero a los que nos quedamos aquí se nos harán largos…

A él seguro que no tanto y ahí radica nuestro miedo. Espero que aquello no le guste tanto como para no volver. Confio en que se acuerde de la tortilla de patata, de las migas de su abuela, de la piscina Siloe, de la terraza de CasaAmalia,… Wada no sería lo mismo sin él. Porque son ya muchos años de buenos ratos juntos, de risas y de disputas sin importancia. Mi memoria se pierde al intentar rescatar el día en que incluí a Juan Luis Torrejón en el selecto grupo de amigos, pero hoy sé que es uno de los nunca me faltaría en esa lista. El fútbol nos encontró con apenas seis o siete años y la música terminó de sellar una amistad que hoy goza de una salud envidiable.

De hecho, sólo hemos discutido una vez y la disputa fue tan tonta, que hasta hace unos meses que él mismo me lo recordó, mi mente había borrado ese recuerdo voluntariamente. Y es que hemos compartido tantas cosas (creo que todo menos equipo de fútbol) que los momentos se acumulan en mi cabeza al intentar escribir estas líneas. Han sido muchos los viajes en autobús (de pequeños), -ahora en coche-, las actuaciones compartidas codo a codo, las noches rodeadas de amigos, las horas ‘perdidas’ jugando al fútbol y alguna que otra fechoría hecha, casi siempre, sin maldad.

Por si todo esto fuera poco, este año también hemos compartido el mismo techo. Y como a él le gusta decir, todos los días nos hemos ido con alguna nueva enseñanza a la cama, ya fueran temas culinarios (su especialidad), sentimentales, sociales o de la propia escuela de la vida. Ha sido por tanto un año cargado de nuevas experiencias, que sólo espero que se repita en el próximo curso. Para eso ya sabes, aprende mucho inglés pero no olvides el camino de vuelta, my friend.

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