Un adiós inesperado

8 07 2009

Este blog se viste hoy de negro para contar una de esas historias de las nunca me gusta hablar. Pero la vida es así y la muerte es lo único que no tiene solución en ella. Es imposible oponerse, esquivarla, quizás retrasarla cuando el cáncer, la lacra de esta sociedad del siglo XXI tiende su mortal emboscada. Una emboscada que no entiende de clases sociales ni cuentas corrientes, lo que la convierte en una lotería de la que ninguno estamos a salvo. Ese miedo se hace más patente cuando los que caen en ella son personas cercanas; entonces los porqués no tienen respuesta y la consternación no es aliviada por nada.

En esta ocasión ha sido el padre de un amigo quién no ha podido escapar a esa trampa del destino. Era una de esas personas que nos ha visto crecer, que nos ha visto jugar desde pequeños y al que todos en mayor o menor medida conocíamos. A su hijo lo conocí con tres años en el Colegio y desde ahí arrancó una amistad que hoy aún perdura. Es cierto, que la vida nos ha llevado por derroteros diferentes, ha separado nuestros caminos pero ha mantenido a Guadalupe, nuestro pueblo, como lugar de encuentro y conexión. Eran esos momentos los que aprovechábamos para recordar aventuras o fechorías pasadas, a la vez que nos interesábamos por saber como nos trataba la vida a cada uno.

Hoy, ésta le ha jugado una mala pasada, porque aunque es ley de vida que ellos (nuestros padres) se vayan antes que nosotros, este adiós inesperado, acelerado por esa lacra que devora cuerpos y almas  sin compasión es del todo injusto. Nosotros, los amigos, no podemos reemplazar al referente que un padre siempre supone, pero sí podemos estar ahí dándole todo nuestro apoyo y ánimo en estos momentos tan difíciles.

Dicen que la vida siempre da más de lo que quita, aunque hoy es difícil pensar así. Lo cierto es que la motivaciones están ahí y siempre habrá algo por lo que ilusionarse y luchar para ti y tu familia. Porque desde hoy él seguirá vuestros pasos desde un lugar privilegiado ahí arriba. Descansa en paz, Antonio. Ánimo Rafa.

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