Seve, la leyenda continúa

24 06 2009

Fue un revolucionario en su deporte, un luchador incansable  y un competidor nato. Descubrió para todo un país que había vida más allá del fútbol o del basket y desde su Pedreña natal comenzó a dar golpes magistrales que le llevaron a ocupar un puesto de honor en el selecto olimpo del Golf. Hablo  de Severiano Ballesteros Sota, el golfista español más grande de todos los tiempos y uno de los más laureados a nivel internacional, que el pasado 6 de octubre de 2008, ya retirado, comenzaba a disputar el partido más importante de su carrera. El partido contra la vida.

Seve, un ganador nato

Seve, un ganador nato

Fue anoche cuando disfruté y me emocioné viendo el reportaje que Informe Robinson había dedicado al genial golfista español. En él la raza y el coraje de campeón transpira la pantalla mientras que la ilusión de los infinitos límites humanos te envuelven en una simbiosis que sólo un gran luchador como Seve puede transmitir.

Aquel partido, decía, lo disputó en el Hospital Universitario de La Paz, donde ingresó el pasado 6 de octubre aquejado de unos mareos. Una semana después los médicos confirmaron las peores sospechas. Un tumor cerebral del tamaño de dos pelotas de golf maniataba al gran campeón. Había que actuar y rápido, por eso el 14 de octubre Ballesteros era sometido a una operación quirúrgica para extirparle el tumor. La operación duraría 9 horas y los resultados no fueron todo lo positivo que se esperaban.  Tras la intervención sufrió un edema cerebral que obligó a realizarle una craniectomía descomprensiva que lo mantendría en la UCI del hospital.

10 días después Seve entraba de nuevo al quirófano para actuar sobre el edema y el hematoma intercerebral, además de extirpar restos tumorales. La situación era de riesgo máximo, el partido se jugaba a vida o muerte y todavía tendría un ‘round’ más. Fue el 2 de diciembre, cuando entró por tercera vez en el quirófano para que se le realizara una derivación ventrículo peritoneal, de modo que, el líquido del cerebro pasara directamente al estómago para su eliminación.

Pero Seve estaba preparado para eso y mucho más. En sus más de treinta años de carrera se había estado preparando para disputar un partido de estas características. El trabajo y el sacrificio fueron constantes en la vida de Ballesteros desde que a sus nueves años comenzó a dar palos a las pelotas de golf, animado por el magnífico campo que ya Alfonso XIII mandó construir en su lugar de descanso estival: Pedreña (Santander).  La leyenda comenzó cuando el padre de Seve trabajaba como jardinero en el campo de golf mientras el más pequeño de la casa debutaba como ‘caddy’. Muchas serían las veces que Severiano fue expulsado del campo de golf por jugar sin permiso. Entonces, se marchaba a la playa y con un solo palo (los golfistas profesionales juegan con 14) comenzaba a dibujar y a inventarse los golpes imposibles que terminarían asombrando en Augusta, Saint Andrews o la Ryder Cup.

Así se forjó la leyenda y los éxitos no tardarían en llegar. Tras varios campeonatos nacionales su reconocimiento internacional llegó en 1979. Seve ganaba su primer Open Británico y se convertía en el jugador más joven en conquistar el trofeo con 22 años. En la década de los ochenta alzaría dos British Open más (84, 88) , convirtiéndose en un ídolo para los ingleses que se mostraban fascinados ante el arrojo y clase del golfista español. Tanto que lo trataban como un británico más, como el jugador británico que entonces no tenían.

Ballesteros encandiló al público británico desde su primer British Open

Ballesteros encandiló al público británico desde su primer British Open

Pero Seve también conquistó América. Los EE.UU. cayeron rendidos a sus pies y sus golpes tras levantar dos Masters de Augusta (1980 y 1983). La chaqueta verde también claudicó ante la maestría del cántabro y recayó por primera vez en un jugador europeo. Su palamarés seguía engrosando a base de Campeonatos del Mundo. Ballesteros conquistaría cinco de estos campeonatos conocidos como Match Play (1981, 1982, 1984, 1985, 1991), mientras se convertía en uno de los líderes del equipo europeo de la Ryder Cup. Conquistaría cinco títulos del trofeo más preciado y antiguo del golf (1985, 87, 89, 95 y 97) convirtiéndose en la última edición que participó (1997) en capitán del equipo europeo. A ese hito habría que sumarle su contribución para que por primera vez el torneo se disputara fuera de las Islas Británicas, concretamente en Valderrama (Cádiz).

Su palmarés se completa con 94 títulos (49 del circuito europeo y 9 del circuito americano), pero el título más preciado de la carrera de Seve lo conquistó el pasado 9 de diciembre de 2008, cuando tras 72 días encerrado en el Hospital La Paz de Madrid, recibía el alta e iniciaba su recuperación arropado por los suyos en su querida Pedreña. Había ganado el partido a la vida, y ésta le concedía una segunda oportunidad. Una segunda oportunidad para contemplar ese campo del que tantas veces fue expulsado y ahora está a los pies de su casa; una segunda oportunidad para recuperar la movilidad en sus piernas en la misma playa que vio nacer sus golpes imposibles; y una segunda oportunidad para recordar sus palabras balbuceantes tras despertarse del coma en que estuvo sumido tras su primera operación: “Yo gano siempre”. Lo has vuelto a demostrar, ánimo CAMPEÓN.

Para todos los que, como yo, no pudisteis disfrutar de la magia y el talento  del santanderino aquí os dejo el reportaje de Canal+, donde la persona y el deportista se destapan a partes iguales.

Aquí os dejo el enlace para que veáis el reportaje completo, porque me es imposible colgarlo aquí:

http://www.plus.es/plustv/index.html?idList=PLTVOD&idVid=718792

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